Nombre: Solo

Otros alias utilizados: Rata, habitualmente precedido de “jodida” y derivados.

Primera aparición: Colección Mundo Caníbal # 1 (1999)

Creador: Óscar Martín

Quizás alguno de vosotros tenga algún déjà vu cuando vea esta entrada. Es normal, ya que hace un tiempo hice una reseña sobre Solo: Mundo Caníbal, la primera aventura de dicho personaje creado por Óscar Martín, autor de otras obras como Él, y colaborador de cómics infantiles de Tom y Jerry entre otros. En ese sentido, quizás pueda sonar algo redundante que le dedique una entrega de esta sección. No obstante, creo que está más que justificado. En primer lugar, un análisis al uso sigue un esquema un tanto rígido y encorsetado, en el que han de contemplarse distintos aspectos, desde el artístico al argumental entre tantos otros, dejando poco espacio para hablar de los personajes que protagonizan la historia. En segundo lugar, me apetecía realizar algo menos denso y extenso (se me fue la mano con la reseña, lo sé) y un poco más informal para acercar sus aventuras al público, y este me parece un formato privilegiado para ello. Así que pasemos inmediatamente a hablar de esta rata tan peculiar.

Mundo caníbal

Ante todo, la personalidad de Solo fue forjada por los rigores de su mundo, hasta tal punto que no podríamos comprender su personalidad y modo de actuar en toda su profundidad sin conocerlo. Así que vamos a hacer un pequeño repaso al mismo y a la especie a la que pertenece, para quienes no tuvieron valor de leerse ese tocho infumable o simplemente no nos seguían cuando lo publiqué.

Desde muy pronto, nuestro protagonista tuvo que lidiar con las inclemencias de este mundo inmisericorde.
Solo tuvo que lidiar desde muy joven con las inclemencias de este mundo inmisericorde.

Como ya dije en su momento, se trata del peor de los mundos posibles, un verdadero infierno en la tierra. En algún momento de un futuro indeterminado, una catastrófica guerra nuclear llevó a la vida del planeta al borde de la extinción. La mayor parte de las especies sucumbieron. Las plantas, privadas de humedad y fotosíntesis, se extinguieron, y contradiciendo las leyes de la naturaleza, únicamente los carnívoros quedaron con vida. El ambiente radiactivo y la presión selectiva fruto de la escasez crónica de recursos propició que estos animales mutaran. Como todo se reducía a la disyuntiva de comer o ser comido, se declaró una auténtica guerra por la supervivencia en la que únicamente el más fuerte podría sobrevivir. De este modo, la violencia penetró hasta las entrañas del tejido social y se convirtió en algo inherente a la estructura cultural, creando un modo de vida brutal, despiadado y decadente, rígidamente patriarcal y misógino (las mujeres carecían de cualquier derecho de herencia, cuyo papel público más destacado era la prostitución) y con una economía fundamentalmente depredadora y esclavista, en la que el ser humano sigue teniendo la voz cantante. Darwinismo social en estado puro, vamos.

Pequeño, pero matón

Su reducida estatura no lo hace menos intimidante.
Su reducida estatura no le hace menos intimidante.

Solo pertenece a una de esas nuevas especies, las ratas mutantes. Esta en particular presenta un aspecto hosco, con una expresión casi siempre fría y estoica. El mechón (¿o raya?) de su cabeza se asemeja a una cresta, lo que le confiere una estética aún más agresiva. Como el resto de sus congéneres, mide aproximadamente un metro de estatura, pero es exageradamente corpulento y musculoso. Da la impresión de que se le ha ido la mano con los esteroides.

Podría decirse que eleva a la máxima potencia las habilidades comunes de su especie. Su extremada rapidez (parece que su exagerada musculatura no le estorba demasiado en eso), su astucia jugando al engaño con sus enemigos, la agilidad, el enorme repertorio de movimientos y su versatilidad en el manejo de armas de todo tipo le convierten en un luchador portentoso capaz de vencer a enemigos mucho más grandes y fuertes que él. Es capaz de leer la situación casi al instante y adaptarse rápidamente a cualquier escenario. Este hecho provocará el asombro y la estupefacción de todo aquel que presencie sus combates, que por lo general suelen ser bastante fugaces.

Solo acostumbra a derrotar a grupos enteros de enemigos sin despeinarse.
Solo acostumbra a derrotar a grupos enteros de enemigos sin despeinarse.

Un héroe solitario y atormentado

Solo es ante todo un superviviente nato. Debido a que primero ayudaba a su padre durante las cacerías y más tarde se vio forzado a abandonar el nido muy joven, ha interiorizado a la perfección la filosofía de “matar para comer o matar para no ser comido”. Parece la materialización del cliché del lobo solitario (“rata solitaria” en este caso) y del tipo duro (lo que en inglés se conoce como badass), que se enfrenta imperturbable a los mayores peligros. De agrio carácter y ademán brusco y arisco, suele mostrarse extremadamente sarcástico y hasta insultante con sus semejantes. Con todo, conserva cierto sentido del honor y desprecia profundamente a quienes matan por placer o por negocio, mostrando una  especial inquina hacia los humanos por razones que iremos conociendo a lo largo de la historia.

De agrio carácter, nuestro protagonista no tiene ningún miramiento con los humanos ni con las especies serviles que les hacen el trabajo sucio.
De agrio carácter, nuestro protagonista no tiene ningún miramiento con los humanos ni con las especies serviles que les hacen el trabajo sucio.

Con todo, se trata de un personaje algo más complejo y profundo de lo que aparenta a simple vista. Como comprobaremos a través de sus pensamientos y emociones que nos transmite Óscar Martín, su actitud adusta y estoica es una simple fachada, un mecanismo de autodefensa frente a un mundo que le asquea, pero del que no puede evitar formar parte. En realidad se halla sumido en una continua zozobra emocional. Siente una desesperada nostalgia de su pasado, una completa frustración con el presente y una desesperanza abrumadora con respecto al futuro. Sus reflexiones, cargadas de contenido filosófico, hará que no podamos evitar ponernos pensativos al menos durante un instante.

Bajo su máscara de tipo duro, este personaje padece una agonía interna que parece no tener fin.
Bajo su máscara de tipo duro, este personaje padece una agonía interna que parece no tener fin.

Conclusión y recomendaciones  

Solo es ante todo el contraste “ratificado”, en continua tensión entre su faceta pública de tipo duro y su privada de alma atormentada. Sus excelentes habilidades en combate no le harán ser el típico héroe ganador, sino que se verá sometido a toda una serie de fatalidades de las que saldrá relativamente airoso sólo en apariencia.

Aunque las aventuras del personaje de Óscar Martín empezaron como modestas autoediciones en fascículos y casi como un hobby para desconectar de sus pedidos principales, la fama que ha obtenido hace que ahora esté presente en tomos recopilatorios bastante decentes y fáciles de encontrar. Recomiendo ante todo el de Mundo Caníbal (desde 2007 unificado en un único tomo) que sirve de introducción al personaje y al mundo homónimo. Si os gusta su estilo, podréis seguir con el segundo, Los supervivientes del Caos, puesto que profundiza en los orígenes y la vida del personaje. Hay dos tomos de esa aventura y un tercero en camino, y según dice el autor, la saga todavía continuará tras terminar la trilogía. Y si ya os hacéis fans incondicionales, el spin-off Crónicas salvajes os ofrecerá otra perspectiva de ese mundo, menos centrada en Solo y con un estilo de dibujo diferente, de la mano de Raúl Moreno.

Portada del primer volumen de Mundo Caníbal en su edición original.
Portada del primer volumen de Mundo Caníbal en su edición original.
Portada del primer tomo de Los supervivientes del caos.
Portada del primer tomo de Los supervivientes del caos.