[Análisis] ‘Super Toy Cars’

Título: Super Toy Cars

Plataforma: Wii U (eShop)

Desarrolladora: Eclipse Games

Publicado por: Eclipse Games

Género: Conducción arcade

Lanzamiento: 24/07/14

Los jugadores con más solera recordarán con cariño las míticas partidas al Micro Machines de NES, precursor en mayor o menor medida de éxitos atemporales que llegaron posteriormente como Mario Kart. Y es que hay juegos que con los años envejecen bien y otros que, por el contrario, no corren la misma suerte. Cuando la jugabilidad se antepone a factores técnicos pocas excusas hay que valgan y Micro Machines logró sentar cátedra en este sentido. Que Nintendo necesita juegos para Wii U es un hecho irrefutable y es un discurso que ya estamos cansados de oír. Gracias a lanzamientos como Mario Kart 8 las ventas de la consola se han disparado y el ritmo de novedades en el catálogo se va afrontando cada vez con más entereza. Y es precisamente el género de conducción arcade el que más alegrías ha traído a la compañía de Kioto a lo largo de su historia, con Excitebike o el citado Micro Machines como referentes de una cantera de títulos incomparables en su diseño y estilo.

Mediante la plataforma digital eShop llega un título que rescata y bebe de estos clásicos imperecederos. Super Toy Cars, desarrollado por el estudio español Eclipse Games, pretende ser una opción a tener en cuenta en la consola con un mensaje claro y directo: rescatar la diversión y autenticidad de antaño. O al menos eso pretenden con su propuesta, claro. El resultado rehúye de las señas que el propio equipo de desarrollo pregona, en gran parte por fallos no tanto conceptuales como técnicos.

Cuando uno se enfrenta a un juego de estas características lo que busca en él es una jugabilidad sólida y directa, pues es la base sobre la que todo título arcade debe fundamentarse. Super Toy Cars comete errores graves que impiden en todo momento que el jugador conecte con el juego. Las físicas de los vehículos están terriblemente mal diseñadas con respuestas torpes y limitadas, así como un motor de colisiones digno del Pleistoceno. Por suerte, eso sí, cuando dos coches chocan ninguno de ellos sale volando como ocurre en Fast and Furious: Showdown.

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A pesar de aparecer en la plataforma de Nintendo, el título no emplea el gamepad de forma práctica ni distinta a la que estamos acostumbrados. En su lugar, se opta por un control arcaico en el que para acelerar o frenar se utilizan los gatillos y los botones para derrapar o usar los power-ups. Esto no es ningún impedimento y se agradece la compatibilidad con el Wiimote, añadiendo así otra combinación de mandos. Aunque sí cuenta con función off-TV, incomprensiblemente la interfaz que vemos en la pantalla del gamepad prescinde de muchos elementos que sí aparecen cuando jugamos en el televisor, como el contador que marca el inicio de la carrera, nuestra posición o el número de vueltas. No se entiende el porqué de esta decisión, ya que nos obliga a jugar siempre en la televisión ante las ventajas que presenta.

En lo referente a los vehículos, Super Toy Cars cuenta con una variedad de coches correcta (16 para elegir) que van desde los habituales deportivos hasta las pesadas caravanas y camiones. Cada uno cuenta con estadísticas diferentes que lo hace propenso a ser mejor en las curvas o las rectas, así como otros valores como el peso o la velocidad máxima que influyen en las carreras. De la misma forma, las monedas cobran un gran protagonismo, pues acumularlas nos permitirá invertir en nuevos coches desbloqueables o mejorar nuestro automóvil con piezas nuevas. Y es quizás este el punto más favorable del título, la heterogénea plantilla de vehículos con distintas formas de afrontar las carreras según nuestro estilo de juego.

Es una pena que esta virtud se vea eclipsada por lo que debería haber sido el aspecto clave del juego y que acaba lastrando el resultado final: los objetos. En un título que alardea de diversión y aleatoriedad en las carreras, los power-ups tendrían que cumplir una función esencial. Sin embargo, los pocos objetos (sí, realmente pocos) resultan anecdóticos ya que no aportan nada en la resolución de las carreras. Y gran parte de la culpa está en la IA de los contrincantes que difícilmente usarán los objetos de forma práctica y nos plantea que quizás su exclusión no hubiera influido en prácticamente nada de cara al producto final.

En los menús hay palabras sin traducir y textos que se salen de los márgenes de los cuadros
En los menús hay palabras sin traducir y textos que se salen de los márgenes de los cuadros

En cualquier caso, es cierto que Super Toy Cars entra por los ojos. No tanto por su mediocre apartado técnico como por su poco inspirado diseño artístico. Como juego de coches que pretende recrear escenarios con elementos de juguete y materiales de la vida cotidiana cumple sin grandes alardes. Su mayor obstáculo es la mala calidad de muchas texturas y una falta de fluidez durante las carreras que en algunos tramos es demasiado acusada. A eso se le suma una importante cantidad de bugs y defectos técnicos que se pronuncian más cuando jugamos en el gamepad y de los que nadie se libra . Hablamos de paredes invisibles entre algunos elementos de las pistas, reapariciones en lugares inconexos e incluso congelamientos de pantalla al trastear en el editor de circuitos que solo se soluciona reiniciando la consola. Por supuesto, la presencia de estos defectos se produce solo en momentos puntuales, pero merman la experiencia de juego de forma significativa.

Las carreras se disputan en 12 circuitos diferentes repartidos en cuatro tipos de escenarios. La variedad temática de los mismos se antoja algo escasa, así como la profundidad de las propias pistas. Hablamos de circuitos pequeños con rampas y atajos que al menos intentan sufragar la falta de interés que despiertan sus entornos simplistas. Incluso ahí podría haber destacado si el diseño de las pistas permitiera salirse del único camino preestablecido, pero hasta en las situaciones en las que aparecen esos atajos se trata solo de una pequeña bifurcación excesivamente sencilla que no contribuye a realizar otras maniobras durante las carreras.

La calidad de algunas texturas dejan mucho que desear
La calidad de algunas texturas deja mucho que desear

Distinta suerte corre el apartado sonoro a cargo del grupo de punk/rock The Spin Wires, con composiciones que ayudan a transmitir el frenetismo y competitividad en las carreras. Desde el propio menú del juego se aprecia cómo el grupo ha impregnado todo el conjunto de una atmósfera más dinámica. Solo se utilizan cuatro canciones en el juego por lo que a pesar del interés que causa la música de la agrupación en el juego, resulta escasa y repetitiva. Algo parecido ocurre con los efectos de sonido de los vehículos, monótonos e incluso molestos tras varias partidas seguidas.

Entre los distintos modos de juego con los que cuenta Super Toy Cars encontramos un modo principal dividido en 48 eventos en los que superar distintos objetivos, carrera rápida y un editor de circuitos. De hecho la gran baza del título reside en su editor, que se agradece por su sencilla interfaz y las posibilidades que aporta respecto a los apartados de juego convencionales. Podemos añadir elementos a las pistas así como cambiar su tamaño, posición o girarlos. Es una lástima que no exista ninguna opción online para compartir nuestras creaciones con otros jugadores, algo a lo que verdaderemente se presta. De hecho, no hay rastro de funciones en línea en ninguno de sus modos, aunque sus desarrolladores prometen un futuro parche que añadirá clasificaciones mundiales. Sí cuenta con un multijugador local a pantalla partida para hasta cuatro jugadores que pretende suplir la falta de dinamismo de los modos en solitario pero que se queda a medio camino por el deficiente control del Wiimote al que se le nota la falta de botones respecto al gamepad.

Es difícil plantear bajo qué prisma debe valorarse Super Toy Cars. Como juego de conducción arcade no resulta divertido por sus lastres técnicos y el pobre diseño artístico que presenta. Un título sin personalidad que se siente como un trabajo de fin de carrera en el que los desarrolladores han puesto su empeño pero que no han sabido definir. Es frustrante, ya que gran parte de las ausencias que sufre la versión de Wii U sí están en PC (modo online, posibilidad de compartir circuitos en línea…), por lo que esperamos que mediante un parche puedan actualizar el juego. Sin embargo, en el estado en el que sale el juego a la venta en eShop a un precio de 7,99€ no puede recomendarse debido a su poco atractivo y los problemas jugables de los que adolece.

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