[Jugando a…] Metro 2033 Redux

Plataforma
Nintendo Switch
Desarrollado por
A4 Games
Publicado por
Deep Silver
Géneros
First person shooter, survival horror
Año
2020

En 2009, el escritor ruso Dmitri Glukhovski publicó Metro 2033. Con clara inspiración en la novela y posterior videojuego Stalker (Carlos ya dedicó un artículo a todas esas influencias), nos brinda un trasfondo tan sugerente para su lectura como inquietante. Habían pasado diez años desde que, en 2013, estallase una devastadora guerra nuclear global. En Moscú, la extensa y ciclópea red de metro, de raíces soviéticas, sirvió de refugio a unos 10.000 ciudadanos que, desde entonces, se afanaron en construir sus propias ciudades-Estado, cada cual con sus normas, gobierno e ideología, mientras que, en el arrasado mundo exterior, nuevas criaturas mutantes campan a sus anchas. Pero ha surgido una nueva amenaza. De los confines del túnel que da a la VDNKh emergen unos terroríficos seres, los Negros, que ponen en jaque no sólo a la estación, sino a toda la red de metro y a lo que queda de la humanidad que en ella reside. El joven Artyom, espoleado por el valeroso Hunter, que se sacrificó por la causa, se dirige a Polis, en enclave más próspero del Metro, en busca de ayuda. En su camino le esperarían no sólo un sinfín de dificultades, sino la verdadera autoconsciencia…

Como muchos ya sabréis, esta novela dio pie, a su vez, a un videojuego del mismo nombre (lanzado en 2010) y a dos secuelas hasta la fecha: Metro Last Light y Metro Exodus. Entre medias de estos dos, en 2014, vio la luz una remasterización que reunía sus dos primeros títulos. Estaba disponible para varios sistemas operativos de PC, así como PS4 y Xbox One, pero no sería hasta 2020 cuando aterrizaría en Nintendo Switch. En este artículo haré un recorrido por el en primer título de este pack remasterizado en su versión de la consola híbrida de Nintendo.

Al no regresar Hunter de su misión suicida, le tocó a Artyom viajar hasta Polis en busca de ayuda.

En líneas generales, el Metro 2033 del videojuego sigue la historia de la novela, pero, al mismo tiempo, es completamente diferente. El inicio y el final sucede (más o menos) como lo que leemos en el libro, pero todo lo que hay entre medias no tiene nada que ver. Si bien es cierto que, durante nuestro periplo, aparecen personajes que ya conocemos de la historia original, como Bourbon, Kan o Ulman, son muchos los matices que les separan en ambas versiones. Lo mismo cabe decir de las facciones y las estaciones que componen el subterráneo mundo de Metro 2033.

El formato de este título es el de un shooter en primera persona en su variante survival horror. Es decir, será fundamental que tengamos un arma a mano con su correspondiente munición, pero no bastará con ir por ahí pegando tiros sin ton ni son, pues el sigilo juega un papel igualmente importante. Al mismo tiempo, la exploración será fundamental tanto para ir comprendiendo el trasfondo del mundo que nos rodea como para recoger todo aquello que pueda sernos de utilidad en nuestro viaje. Tomarnos nuestro debido tiempo para explorar las estaciones nos permitirá escuchar diálogos importantes entre NPCs (muchos casi calcados a los de las novelas), recoger notas que plasman el sentir y los debates internos de Artyom, pero también beneficios más materiales como munición militar para el comercio (es la moneda de cambio del juego), munición sucia para las armas, o valiosos filtros de máscara antigás para el mundo exterior.

En las estaciones hay puntos de intercambio de balas para el disparo por munición militar (la moneda del juego).

Como shooter que es, la cuestión del armamento es todo un mundo en Metro 2033. Hay hasta seis tipos de proyectiles diferentes, cada cual destinado a un tipo de arma determinado: balas de pistola, bolas de acero, munición de fusil de asalto, perdigones y tornillos. Sus respectivos precios varían, y podemos obtenerlas de los cuerpos abatidos tras la batalla o en puntos desperdigados por el escenario. Unas son más raras de conseguir que otras, lo cual determinará nuestra estrategia. Debido a la gran abundancia de munición para fusiles de asalto, siempre llevo uno de esa clase encima, aunque su menor daño también hace que se gaste bastante antes. Por eso, lo utilizo cuando me veo rodeado de enemigos y necesito un disparo rápido. De lo contrario, prefiero las escopetas. Hacen tanto daño que pueden matar a mutantes de un solo tiro, si les da en la cabeza a quemarropa. Como son lentas a la hora de recargar por su poca capacidad de balas (la que menos dos, y la que más, seis), debo asegurarme de estar en un espacio en el que pueda moverme libremente para esquivar sus envites. Por último (pues son tres el máximo de armas que podemos llevar), reservo para las partes de sigilo una escopeta neumática de bolas de acero muy silenciosa (Tikhar) para matar furtivamente o destruir lámparas, (a lo que ayuda la mira de visión nocturna). No sé si es la mejor estrategia, pero a mí más o menos me funcionó.

Ya que tocamos el tema del sigilo, los cuchillos arrojadizos también nos serán útiles para quitarnos de encima a guardianes humanos y a los Vigilantes (mutantes de manada que avisan a sus congéneres si nos detectan) y, además, podremos recogerlos de sus cuerpos, por lo que es difícil que se nos terminen. También puede usarse la técnica del apuñalamiento por la espalda. Si preferimos no matar, también valen los golpes secos. Si, por el contrario, no nos importa armar un gran estruendo porque estamos rodeados de enemigos, unos explosivos servirán para quitarnos del medio a unos cuantos. Pueden ser normales, incendiarios o dispersores de clavos.

Los apuñalamientos a traición son una de las estrategias a seguir en los momentos de sigilo.

Al igual que sucede con la munición, el armamento también puede comprarse en las tiendas de las estaciones pacíficas y otros lugares especiales. También podemos añadirle mejoras (por ejemplo, colocando mira láser, visión nocturna o silenciador, entre otras). De todos modos, también encontraremos armas gratis muy interesantes en nuestro viaje, algunas de ellas con ciertas mejoras equipadas.

En donde no es recomendable escatimar es en los filtros para evitar sustos, por mucho que también los hallemos desperdigados por el escenario. Y es que, como bien dijo algún NPC en el metro, dichos filtros son más importantes, si cabe, que la propia munición, en tanto que es posible evitar a los monstruos, pero poco podremos hacer si se nos gastan todos los filtros y nos quedamos indefensos ante el venenoso aire del mundo exterior. Y es que en la versión de videojuego de Metro 2033 Artyom sale a la superficie bastante antes que en la novela, y en mayor número de ocasiones. Además, dentro de los túneles hay unos pocos lugares donde el aire también resulta irrespirable.

Nuestro personaje, como el resto de la humanidad, se siente un extraño en ese mundo inhóspito y hostil, y el juego ha sido capaz de transmitirlo a la perfección con esta mecánica. Debemos estar pendientes en todo momento del tiempo total de filtrado que nos queda y de cada uno de los filtros de los que disponemos, pues deben cambiarse cada dos minutos (además de avisarnos cuando llega al ecuador, podemos mirar la aguja del reloj de pulsera), así como cuidarnos de no recibir tantos golpes que destrocen la máscara antigás y, por tanto, la dejen inutilizable. Todos esos factores nos someten a una presión que no está presente en los túneles del metro.

Junto al reloj, la brújula es otro instrumento que nos será clave en el inhóspito mundo exterior.

Todas estas mecánicas de Metro 2033  son muy evidentes. Si nos quedamos sin aire, nuestro personaje tose y jadea agónicamente hasta morir. Si no apagamos la linterna en sitios oscuros o hacemos ruido, nos descubren. Pero hay otra que, pese a ser prácticamente invisible, determina cuál de los dos finales veamos al terminar la partida. Se trata de los “puntos de moral”. En ningún lugar podremos saber cuántos llevamos. Es más, ni siquiera nos enteraremos de que tal cosa existe, salvo que busquemos por internet. La cuestión es que los iremos ganando si exploramos a fondo cada escenario, recogemos objetos, pasamos sigilosamente en lugar de a sangre y fuego por ciertos sitios y escuchamos las conversaciones hasta el final, mientras que los perderemos si no hacemos esas cosas o matamos NPCs enemigos innecesariamente. Esto último es bastante tentador si, en plena infiltración en una base enemiga, están a punto de descubrirnos, pero a cambio perderemos “puntos de moral”, como supongo que me habrá pasado a mí en más de una ocasión (pese a que siempre he intentado pasar desapercibido llevándome la menor cantidad de vidas posible).

Como digo, la repercusión que estas acciones tengan no se materializarán hasta el final del juego, pero resulta curioso que el final “malo”, aquel tan agridulce como fácil de conseguir en comparación con el otro, sea tanto el más cercano al de la novela como desde el cual parte su secuela, Metro Last Light.

Monstruos como los nosalis serán un incordio durante nuestro periplo por los túneles del metro de Moscú.

Con todo, no podemos olvidar que estoy escribiendo sobre la versión Redux, pero aún no he tocado nada en específico de ésta. Estamos viendo que Metro 2033 ya de por sí está pensado para premiar la exploración, el acopio y gestión de recursos y el sigilo, pero de todos modos la versión Redux nos da a elegir dos opciones antes de comenzar la partida: el modo Supervivencia, un enfoque más similar al juego original, con municiones y filtros más contados y que enfatiza el sigilo (este es el que elegí yo); y el modo Espartano, el cual, según nos indica el juego, es más similar al estilo de Last Light, con mayor abundancia de objetos y más enfocado en la acción.

Yo en su día jugué a la versión original en PC, pero, sinceramente, han pasado tantos años que no sabría decir hasta qué punto han llegado los cambios de Redux sin tirar de “chuleta”. Es evidente que los modos mencionados no estaban presentes y, por pura lógica, el apartado gráfico también ha experimentado una mejora en materia de texturas y gráficos en 1080p a 60fps. Por lo demás, he tenido que mirar por ahí para ver otras mejoras, como nuevos escenarios y la incorporación de ciertos elementos jugables de Metro Last Light.

Sea como fuere, el juego ofrece una experiencia visual de diez en cualquiera de sus versiones. Ya sea el ambiente de bullicio y cierta decadencia de las estaciones habitadas (con elementos que las identifican como el estandarte del IV Reich o la hoz y el martillo de la Línea Roja), la lobreguez de sus túneles o la desolación de las ruinas heladas del Moscú postapocalíptico, ha logrado dar vida al universo de Glukhovsky de forma más que convincente, al margen de las alteraciones y licencias que inevitablemente incluya. Lo mismo cabe decir de los monstruosos mutantes a los que nos enfrentamos, dotados de un aspecto más que aterrador (aunque me decepcionó que los Oscuros se quedaran muy lejos del pavor que infundían en la novela). Todo ello reforzado con un apartado sonoro en el que la música no destaca en absoluto, pero cuyo sonido ambiente contribuye extraordinariamente a la inversión (incluso si no hay monstruos a los que enfrentarnos, algún bramido amenazador nos pondrá en guardia).

La ambientación de las estaciones está muy bien lograda, y las propias mecánicas del juego nos incetivarán a explorarlas.

En resumen, Metro 2033 Redux constituye una muy buena adaptación al videojuego (un shooter en primera persona del tipo survival horror) de la novela de Dmitri Glukhovski. Si bien los hechos que ambas obras narran son más o menos los mismos en su inicio y su final, todo lo que ocurre entre medidas es totalmente diferente (lo terminé de rejugar el mismo día que acabé de releer la novela, por lo que lo tengo muy fresco a la hora de hacer comparaciones). Espoleados por el valeroso Hunter, Artyom deberá comenzar un periplo por la red de Metro hasta la Polis para prevenir a su gobierno de la amenaza que suponen los Oscuros para toda la red de metro. Por el camino deberemos hacer frente a todo tipo de peligros, para lo cual contaremos con un amplio arsenal (seis tipos de municiones y un máximo de tres armas que podremos acarrear), así como filtros y máscaras antigás que nos resultarán imprescindibles para respirar cuando nos aventuremos al extraño y hostil mundo exterior. La brújula nos será de una ayuda inestimable para evitar extraviarnos.

Los puntos fuertes de este título son, sin lugar a dudas, unos gráficos que dan vida al universo de Glukhovski de un modo más que convincente y unos efectos sonoros tremendamente inmersitos (la banda sonora, por el contrario, no es nada memorable, y ni falta que hace, la verdad). Todo ello, reforzado con el peligro constante, la necesidad de ser sigilosos y administrar munición y el apremio por llegar a nuestro objetivo antes de que dejen de funcionar los filtros en las misiones en el exterior, hacen que este título logre mantener la tensión en todo momento. La versión Redux, además, ofrece mejoras gráficas (texturas y gráficos de 1080p a 60fps), novedades jugables y en escenarios y la posibilidad de primar el sigilo o la acción con sus modos Supervivencia y Espartano respectivamente.

Ah, y olvidé mencionar que los puntos de guardado automático no están muy distantes los unos de los otros. Esto será muy útil para aquellos que no puedan dedicarle mucho tiempo seguido al juego. En ese sentido, a mí sólo me llevó 20 horas completarlo sin ser especialmente hábil.

Mi regreso a Metro 2033 supuso volver a sufrir de lo lindo con los temibles bibliotecarios.
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