Nombre: Petra

Primera aparición: Pulgarcito #1204  (1954)

Creador: Escobar

H

ace ya algún tiempo que, en el artículo sobre Carpanta, expliqué cómo el maestro Escobar se las arregló para plasmar sobre tinta y papel una palmaria realidad de hambre, carencias y estrecheces bajo la pátina del humor, la ironía y unos eufemismos impuestos a golpe de censura. Seguramente, alguno de vosotros también recuerde cómo desbordó con creces dicho marco para abarcar la mayor parte de la historia reciente del cómic español, haciendo las delicias de varias generaciones de lectores.

Lo que no mencioné fue que esta no era su única serie en reunir estas características. De entre su prolija obra, existe otro personaje que nació al calor de otro tema de rabiosa actualizad en aquel momento y cuya fama y longevidad le otorgó un cariz intemporal, aunque en este caso no sea el hambre, sino un tardío éxodo rural español (traslado masivo de grandes masas de población del campo a la ciudad) iniciado bien entrada la década de los 50, al calor de un cierto desarrollo económico propiciado por una “estabilidad” impuesta a punta de fusil. Un personaje que, además, constituye un fiel representante del perfil sociológico de la inmensa mayoría de los emigrantes interiores de aquel momento, el de mano de obra joven y no cualificada que pasaba a engrosar empleos precarios y de baja cualificación, como podría ser el trabajo doméstico en el caso de las mujeres. Y es que, en efecto, se trata de una mujer. Así que dejémonos de preámbulos y pasemos a hablar de Petra, la “criada para todo” de Escobar, cuya fuente de inspiración fue, según cuenta, una amiga de juventud que conoció a los catorce años mientras ejercía como su empleo de repartidor en una oficina de telégrafos.

Del círculo a la linea recta

Cuando Petra apareció por vez primera en 1954 era un tanto distinta a la que vemos durante su madurez estilística, aunque sin llegar a ser irreconocible. Pese a que ya lucía el tradicional uniforme de empleada del hogar consistente en un vestido negro y mandil y tocado blancos, así como su corta y característica melena, mostraba una constitución ligeramente achaparrada, una nariz chata y gruesa, que poco después llegó a ser simplificada con un gran círculo elíptico, y ligeras diferencias en la indumentaria plasmadas en forma de bordados curvilíneos en la zona superior del mandil, que en los números siguientes se irían extendiendo hasta cubrirlo en su totalidad.

Primera historieta de Petra.
Primera historieta de Petra.

No obstante, la evolución del dibujo de Escobar fue fulgurante con este personaje, y en apenas dos años quedó patente un definitivo cambio de su grafismo en detrimento de la línea curva y en favor del trazado rectilíneo. Con ello, la constitución de Petra se volvió mucho más estilizada al tiempo que su nariz ganó longitud de manera exponencial, de forma bastante análoga a la de Carpanta, que recordemos que también sufrió una evolución similar en esta parte de la anatomía. Este predominio también se hizo patente en una modificación del diseño del delantal, que adquirió un contorno absolutamente recto y libre de adornos, que encuentra su culminación en unas grandes hombreras triangulares.

Su nariz fue ganando longitud, pero adquiriendo elíptica.
Su nariz fue ganando longitud, pero adquiriendo elíptica.

Una criada de armas tomar

Su tartamudez puede resultar un problema.
Su tartamudez puede resultar un problema.

Petra es una empleada del hogar de raíces pueblerinas y ligeramente tartamuda que trabaja para Patro, una mujer rubia y entrada en quilos de clase acomodada que, no obstante, pretende aparentar más de lo que es, puesto que tan pronto busca codearse con la flor y nata de la alta sociedad como intenta evitar a los acreedores.. Ésta suele mirar a nuestra protagonista por encima del hombro por sus rústicas costumbres, aprovechando cualquier atisbo de conducta provinciana para apostillar con su famosa frase “siempre serás de pueblo”, al tiempo que muestra hacia ella un trato autoritario y arbitrario, encomendándola toda aquella tarea que responda a su veleidoso carácter, que incluye desde las tareas cotidianas hasta los caprichos más triviales. Por si fuera poco, la personalidad de la “señorita”, altamente manipuladora y su vagancia y falta absoluta de independencia (por ejemplo, es incapaz de preparar un plato decente) que rebasa el límite del parasitismo, lleva a ésta a tratar por todos los medios de abortar cualquier oportunidad para romper la dependencia económica de su criada, como intentar usurpar cualquier iniciativa que pueda darle notoriedad o incluso tratar de arruinar la relación con alguno de sus pretendientes y, si se presenta la oportunidad, incluso quitárselo y así matar dos pájaros de un tiro: conservar a su criada y dejar de ser una solterona. Y todo ello a pesar de que jamás ofrece la paga con puntualidad (en varias ocasiones se habla por activa o por pasiva de los atrasos salariales).

Patro puede llegar a ser una explotadora de verdad.
Patro puede llegar a ser una explotadora de verdad.

Pero quien piense que esto basta para arredrar a la rústica criada no podría estar más equivocado. De hecho, suele revelarse ante cualquier situación que considere abusiva e injusta, ya sea respondiendo airadamente a la misma Patro o, de forma más soterrada, a través de alguna treta y engaño para vengarse de ella. Tampoco tolerará el fraude ni la insistencia de los vendedores de puerta en puerta, contra los que se muestra implacable. El hecho de ser de campo le ha provisto de todo un bagaje de recursos de los que carece por completo la gente de ciudad, tal como trataré en el apartado siguiente.

No tiene piedad con los vendedores de puerta en puerta.
No tiene piedad con los vendedores de puerta en puerta.

De pueblo, y a mucha honra

A través de las continuas referencias a su pueblo (cuyo nombre, por cierto, es sumamente variable, aunque suele denominarse Carrascosa o Carrascalejo, seguido de Arriba, de Abajo o cualquier otro epíteto, según la historieta), Petra ejemplifica en clave de humor el desarraigo de los emigrantes rurales y el brutal contraste entre el campo y la ciudad que existía por entonces. Nos encontramos con un personaje bastante desorientado en un entorno urbano en el que prácticamente todo le resulta ajeno y extraño (zoos, supermercados, festividades y costumbres en general ,etc). Es habitual que compare dicho estado de cosas con su entorno campestre natal, ya sea para dejar constancia que en esos lugares proceden de una manera distinta o simplemente que no sucede en absoluto (las expresiones “eso en mi pueblo no pasa” o “en mi pueblo no hay de eso” son bastante frecuentes), y en ocasiones la embarga la melancolía y la nostalgia por el hogar, que consigue paliar a duras penas con excentricidades tales como acondicionar su casa para que se asemeje a su pueblo.

Comprar en un supermercado es todo un dilema para ella.
Comprar en un supermercado es todo un dilema para ella.

Por si fuera poco, y como ya indiqué en el apartado anterior, debe soportar la actitud desdeñosa de Patro hacia sus rudos modales pueblerinos, así como las clásicas persecuciones y regañinas cuando emplea alguna castiza e ingeniosa solución para ciertos problema cotidianos que termina en desastre. El hecho de que, una vez culminada la fatalidad o ante la perspectiva de que se produzca, amenace a Petra con enviarle de vuelta a su pueblo y que ésta reaccione con horror (“¡no, volver a mi pueblo, no!”, suele responder) , es una muestra de lo paradójico de la añoranza de un lugar natal fuente de aprendizaje y vivencias de juventud, al que la falta de perspectivas de futuro que, en cambio, sí brinda la ciudad lo ha convertido en un lugar al que no cabe volver.

Petra y sus soluciones
Sus métodos suelen resultar poco ortodoxos.

Pese a la desventaja de “jugar fuera de casa” y a un bajo nivel educativo que roza el analfabetismo, Petra demuestra en el día a día que su ingenuidad es sólo aparente, y que la vida en el campo le ha dotado de toda una serie de tablas de las que carece la gente de ciudad, situándola en una posición privilegiada para defenderse de una serie de estafas en las que un “urbanita” caería indefectiblemente, en especial cuando hay productos agrícolas de por medio. Asimismo, y aunque ya he comentado que algunos de sus remedios pueblerinos improvisados acaban mal, para desespero de Patro, ya sea avergonzándola delante de sus distinguidas amistades, dañando alguna propiedad mueble o inmueble o cualquier otra cosa, otros se revelarán sumamente útiles. Con semejantes recursos, no es de extrañar que se sienta orgullosa de sus raíces y que responda “y a mucha honra” cuando Patro o cualquier otra persona las utilice en su contra.

No es fácil engañar a Petra.
No es fácil engañar a Petra.

Conclusión y recomendaciones 

Petra es una criada tartamuda, pueblerina y casi analfabeta a la que la vida en la ciudad le hace sentir cual pez fuera del agua. Con todo, su admirable capacidad para contrarrestar los caprichos de una autoritaria y caprichosa “señorita” y la picaresca de una sociedad urbana retratada por Escobar a través de una sátira demoledora, hacen de ella una mujer independiente, sagaz e ingeniosa que contribuye a dignificar el devaluado estereotipo del pueblerino torpe y corto de miras y al empleo precario y feminizado como es el de las trabajadoras domésticas.

Petra propone una solución a Cuttlas, por Olga Cruz.
Petra propone una solución a Cuttlas, por Olga Cruz.

 

Petra, criada para todo es una de esas series que se encuentran en la paradójica situación de haber gozado de una notoria y prolongada popularidad (la serie perduró hasta 1980) y que, al mismo tiempo, carecen por completo de recopilatorios propios realizados por la editorial. Con la excepción del tomo de Clásicos del Humor de RBA publicado en 2008 y 2009 (qué haríamos los aficionados de los personajes de Bruguera sin esa colección), únicamente encontramos historietas suyas en las páginas finales de los volúmenes de la Colección Olé! dedicados a Zipi y Zape (#172 y #173, 1979) y Carpanta (#305, 1985). También caben destacar determinados ejemplares consagrados al dibujante. Ya cité en el artículo de Carpanta el más reciente, el volumen de Super Humor Clásicos, pero más interesante todavía es Escobar: Rey de la Historieta (1984), una compilación de todos los volúmenes dedicadas al autor catalán hasta la fecha, y donde se explica cómo aquella amiga suya, una criada de catorce años llamada María que siempre hablaba de su pueblo, “se convirtió en Petra”.

Petra, colección Clásicos del Humor.
Petra, colección Clásicos del Humor.
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