Nombre: Nobita Nobi

Primera aparición: Yoiko, Yōchien, Shogaku Ichinensei, Shogaku Ninensei, Shogaku Sannensei y Shogaku Yonnensei (12/1969)

Creadores: Fujiko Fujio (Fujimoto Hiroshi y Motoo Abiko).

La infancia es, muy posiblemente, la etapa vital más idealizada. Desde la distancia prudente de los años, mucha gente la recuerda como aquella época de juegos, diversión y ameno aprendizaje, libre de las preocupaciones económicas, laborales y/o formativas y sentimentales que jalonan el tortuoso camino de la vida adulta (siempre que se haya tenido la suerte de nacer en la llamado Primer Mundo y en el seno de una familia con cierto nivel de ingresos, claro). Si bien hasta cierto punto es cierto, todo lo anterior no significa que la niñez esté libre de problemas. Es un hecho que a todos nosotros nos ha tocado padecer algún que otro contratiempo durante la misma, como lidiar con el matón de turno, tener algún problema con el profesor y los deberes, o simplemente desear poseer aquel juguete o cualquier otro bien material que el

suertudo de nuestro amigo tenía y nosotros no, entre muchas otras cosas. En esas circunstancias, ¿quién no hubiera querido que esos problemas tan tediosos se solucionaran mágicamente? Es en ese punto donde pasaré a hablar de Nobita, el co-protagonista de Doraemon, el famoso manga creado por un dúo conocido bajo el seudónimo de Fujiko Fujio.

El defecto personificado

Primera aparición haciendo lo que mejor sabe.
Primera aparición haciendo lo que mejor sabe.

Nobita Nobi es un niño de unos 11 años de edad. Natural de Tokio (Japón), es el único hijo del matrimonio Nobi, formado por Tamako y Nobisuke, madre y padre del mismo. Su aspecto anodino, poco llamativo y nada agraciado (Gigante y Suneo le llegaron a comparar cruelmente con un macaco japonés y con un lemúrido) es realzado con una actitud atolondrada y, ocasionalmente, apática y despreocupada que le hacen parecer algo bobalicón. Su cabello es corto y moreno, y viste habitualmente con un polo amarillo, unos pantalones cortos de color azul oscuro y unos zapatos azul claro. También lleva unas gafas enormes que contrastan marcadamente con sus diminutos ojos.

Sin duda, se trata de un personaje cuyo carisma es directamente nulo, y de hecho, es considerado por muchos como uno de los protagonistas más irritantes del mundo del manga y anime. Esto se debe a que casi todo en él son defectos. Su carácter altamente perezoso, en combinación con una inteligencia no excesivamente brillante, hacen de él un pésimo estudiante. Casi nunca hace los deberes (y en caso contrario suelen estar mal), las calificaciones de sus exámenes siempre están por los suelos y es una constante que llegue tarde a clase al quedarse dormido por la mañana (tampoco faltan sus buenas cabezadas en clase y sus siestas en casa), lo que le grajea indefectiblemente las reprimendas de su madre y su profesor y las burlas de sus compañeros. Sus problemas no se limitan al ámbito académico, pues resulta extremadamente malo en la práctica de cualquier deporte a causa de su torpeza y su debilidad física. Tanto es así que no sólo es un negado en el béisbol, sino que ni siquiera sabe nadar. También resulta inocente y crédulo en extremo, por muy absurda que sea la mentira en cuestión, y es tan sugestionable y cobarde que le aterra cualquier historia sobre fantasmas u otras criaturas terroríficas que le cuenten con el único fin de hacerle pasar miedo. Todo esto hace que sea el blanco de bullying, muy especialmente por parte de Gian (Gigante en las traducciones más recientes) y Suneo. Asimismo, destaca por su personalidad caprichosa y envidiosa, incluso egoísta, y suele llorar a lágrima viva cuando algo no sale como quiere. Para rizar el rizo, parece poseer una especie de imán para las desgracias, pues no es raro que, mientras camina por la calle, tenga la mala suerte de pisar el rabo de un perro (que le perseguirá hasta darle un buen mordisco) o meter el pie en un gran charco.

Nobita siente una envidia terrible cuando Suneo presume de lujos.
Nobita siente una envidia terrible cuando Suneo presume de lujos.

En su favor, hay que decir que también presenta algunas virtudes, aunque, en comparación con sus defectos, se revelen a todas luces insuficientes y poco llamativas. Es especialmente ducho en el juego del hilo y el tiro al blanco y, por encima de todo, es un chico de buen corazón que no duda en ayudar a aquel que lo necesite, especialmente a su amiga Shizuka, una niña dulce y amable con todos, incluyendo a Nobita, aunque la torpeza social de éste le hará perder la paciencia en determinados momentos.

No es raro que acabe recibiendo una paliza por parte de Gigante.
No es raro que acabe recibiendo una paliza por parte de Gigante.

“Doraemon, préstame un invento”

En plan maltratador.
En plan maltratador.

El presente de Nobita es ya de por sí bastante malo, pero ignora por completo que su futuro se le presenta todavía peor. Esta situación cambió cuando, un buen día de Año Nuevo, tuvo lugar un extraño e inesperado encuentro que cambiaría su vida. Todo ocurrió cuando, como por arte de magia, un estrambótico y rechoncho ser de color azul emergió del cajón de su escritorio. Tras una presentación muy poco ortodoxa de este misterioso ser (no sólo no dijo su nombre, sino que le vaticinó dos desgracias en la próxima media hora y se comió sus dulces), apareció un niño ataviado con unos atuendos no menos atípicos que se hacía llamar Sewashi y se refería al propio Nobita como “abuelo”. Tras explicarle que había venido del futuro (siglo XXI en las versiones más antiguas y XXII en las más recientes) en una máquina del tiempo, le narró una historia aterradora sobre su desolador porvenir. Según explicó, su vida será tan terrible (se casará con Yaiko, la no muy bien parecida hermana del temible Gigante en lugar de con su querida Shizuka, fracasará en sus pruebas de acceso a la universidad y, lo peor de todo, provocará un incendio en el edificio de su empresa que lo arrasará hasta sus cimientos) que las generaciones que le seguirán todavía arrastrarán las deudas exorbitantes que generará a lo largo de su desdichada existencia. Pero tras darle esta demoledora noticia, su tataranieto se apresuró a tranquilizarle asegurando que su futuro estaba a punto de cambiar gracias a la ayuda de Doraemon, un gato robot cósmico capaz de sacar de un bolsillo mágico acoplado a su barriga cualquier artefacto futurista, y que se haría cargo de él a partir de ese instante.

Futuro matrimonial.
Futuro matrimonial.
Futuro laboral.
Futuro laboral.

No obstante, este evento no marcó el fin de los problemas de nuestro patoso protagonista. A pesar de contar con toda una miríada de aparatos prácticamente milagrosos, el final será el peor de los posibles. Normalmente los acontecimientos se desarrollan como sigue. Tras presentársele a Nobita un contratiempo cualquiera de los arriba mencionados, éste acudirá corriendo entre llantos a suplicarle a Doraemon un invento que le haga dar la vuelta a la situación. Si no lo consigue a base de ruegos de todo tipo, no dudará en recurrir al chantaje emocional o, en un alarde de sagacidad selectiva, al vil engaño. Una vez obtenido el artefacto en cuestión, acudirá raudo y veloz a vengarse de Gigante y Suneo, a presumir de su nueva adquisición ante este último o simplemente a disfrutar de las ventajas de su nueva adquisición, según las circunstancias que le hayan llevado a conseguirlo. Finalmente, tras una serie de malos usos reiterados, algo fallará, lo que provocará un desenlace accidentado, ya esté protagonizado por él mismo o por el citado dúo de gamberros que se las ingenian para arrebatarle el aparato.

Nobita y doraemon 2
Suplicando a Doraemon a su peculiar manera.

Conclusión y recomendaciones

Nobita es un personaje sin carisma alguno, y cuya personalidad constituye una lista de defectos casi interminable. Es perezoso, despistado, miedoso, poco inteligente, llorón, torpe, débil, cobarde y caprichoso, a lo que hay que añadir su dudosa habilidad de hacer el peor uso posible de los aparatos de Doraemon. No obstante, también tiene buen corazón, ayuda a los demás cuando lo necesitan y es ducho con el juego de la cuerda y el tiro al blanco. Habrá quien lo considere el personaje más odioso del manga y anime, mientras que otros preferirán resaltar su lado más entrañable. En cualquier caso es difícil que deje indiferente.

Doraemon es una serie que ha adquirido fama mundial gracias al anime, que entre las emisiones de 1973, 1979 y 2005 superan los dos millares de episodios. En concreto, aquí en España jamás ha cesado su emisión desde que comenzara en 1994, ya sea en canales nacionales o autonómicos. Por ello resulta inaudito que los mangas en castellano sean toda una rareza en nuestro país hasta el punto de que para encontrarlo sea necesario recurrir al mercado de segunda mano, como si se tratara de una serie olvidada de la editorial Bruguera, de esas que suelo comentar aquí. Fue publicado por última vez por planeta DeAgostini en 2005, y en la actualidad se encuentra descatalogado en todas las librerías. Por si fuera poco, dicha colección, compuesta de 15 volúmenes, está incompleta.

Primer tomo de planeta deAgostini
Primer tomo de planeta deAgostini
Primer tomo de la edición japonesa.
Primer tomo de la edición japonesa.

Por ello, la mejor opción para disfrutar de las peripecias del desastroso Nobita y del sufrido gato cósmico es a través de la serie de animación, que en la actualidad puede visionarse en el canal Boing en sus horarios habituales.

Primer opening en castellano

Segundo opening en castellano.

Por otro lado, se han llegado a producir toda una multitud de películas, hasta el punto de superar ampliamente la treintena. Como no queda espacio para hacer un listado completo de las mismas (si os pica la curiosidad, basta con mirar en Wikipedia), y de todos modos no son especialmente interesantes, salvo quizás para un público más infantil fan de la serie. No obstante, cabe destacar dos curiosidades. La primera es la película de animación 3D Stand by Me (2014), que forma una amalgama de distintos episodios (os advierto que el doblaje al castellano es patético, por lo que es recomendable buscar la forma de verlo en versión original). La segunda, y quizás la menos conocida, sea una película con actores de carne y hueso que supuestamente está siendo filmada en China y de la que no han transcendido demasiados detalles, aunque no me transmite muy buenas vibraciones.

Nobita en Stand by me.
Nobita en Stand by me.
Cartel de la película china.
Cartel de la película china.