Título: The Order 1886

Plataforma: PS4

Desarrolladora: Ready At Down

Publicado por: Sony

Género: Acción

Lanzamiento: 20/02/15

El sector de los videojuegos se encuentra en un momento en el que una buena exclusiva puede desequilibrar la balanza a favor de una de las tres grandes compañías.

Si tenemos en cuenta que Nintendo cuenta con una base de usuarios más o menos fija, el resto del mercado se reparte entre Sony y Microsoft, quienes compiten por mostrar la potencia y los beneficios de sus respectivas consolas de nueva generación mediante el desarrollo de títulos que sólo estarán disponibles en sus plataformas.

The Order 1886 es el primer trabajo de Ready At Down desarrollado para PS4. El estudio demostró su valía con entregas dirigidas a PSP como Daxter, God of War: Chains of Olympus y God of War: Ghost of Sparta, y Sony ha confiado en ellos para traer a su consola el primer exclusivo triple A de 2015.

Lo que aquí se presenta es una exhibición de potencia gráfica en formato de shooter en tercera persona. Ambientado en una fantástica recreación de la Londres victoriana con un estilo steampunk, este título narra una intrigante historia repleta de conspiraciones donde no todo es lo que parece y donde las certezas se convierten en dudas que ponen patas arriba los valores morales de los personajes.

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Pese a que muchos veían en The Order 1886 “el Gears of War” de PlayStation 4, un juego de acción frenética con un cooperativo bastante atractivo, este juego busca claramente alcanzar otros objetivos, por lo que muy a nuestro pesar, el componente multijugador no se tuvo en cuenta durante su desarrollo.

Ready At Down ha creado un híbrido entre Heavy Rain y el ya mencionado Gears Of War, donde prevalecen el altísimo nivel gráfico que acompañó al primero, y los adictivos tiroteos del segundo. Tratar de compararlo directamente con cualquier shooter del mercado sería cometer un error, ya que al igual que sucede con el título de Quantic Dream, este juego se aproxima en gran medida a una experiencia cinematográfica interactiva. Teniendo esto en cuenta es más fácil disfrutar de la historia y los momentos de acción que se presentan y se evita el tedio que puede sentir quien lo juegue buscando un juego de acción más directa.
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Nuestro compañero en esta aventura será Sir Galahad, miembro de una milenaria orden secreta que data de los tiempos del rey Arturo, en la que se busca mantener el equilibrio y la paz de la sociedad inglesa.

Los integrantes de esta orden se caracterizan por unos fuertes valores morales que les permiten buscar el bien común por encima del propio, y un sentimiento de hermandad con sus compañeros que les convierte en grandes guerreros en la batalla.

Cuentan con la ayuda de un fluido conocido como el agua negra, que además de prolongar su vida durante cientos de años, sana sus heridas milagrosamente rápido, lo que será de vital importancia en más de una ocasión durante nuestro viaje.
La sociedad que se nos presenta viene marcada por la revolución que un grupo rebelde trata de llevar a cabo, en contra del gobierno y de las grandes compañías que influyen directamente sobre el rumbo que Inglaterra toma en estos tiempos.

Por si fuera poco, parece ser que los licanos (licántropos u hombres lobo) se han aliado con estos revolucionarios, lo que hace saltar las alarmas en la orden, y lleva a Sir Galahad, Sir Percival, Lady Igraine y al marqués de Lafayette a investigar algunos actos aparentemente inconexos. Con esta premisa partimos en nuestra aventura acompañados durante gran parte del juego de este grupo de caballeros (miembros de la orden).

Pese a que el juego parece propicio a controlar a los cuatro personajes, ya que cada uno presenta una personalidad muy bien reflejada y diferenciada de los demás, así como un físico y unas edades diferentes, sólo controlaremos a Sir Galahad, también conocido como Greyson. No obstante, la inteligencia artificial de nuestros compañeros mantiene en todo momento un buen nivel y son de gran ayuda en momentos en los que nos enfrentamos a un buen número de enemigos.

En el caso de los oponentes sucede lo mismo, lo que convierte los tiroteos en momentos de acción exigentes donde nos veremos en el suelo si nos alcanzan un par de veces o tres, en función del arma con el que nos hayan disparado. Será en esos momentos en los que necesitemos utilizar el agua negra para recuperar la salud, algo que sólo podremos realizar una vez por escenario.

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Como ya sucedía en Gears of War, las coberturas son el pilar sobre el que se apoya toda la acción. Al igual que en el exclusivo de Microsoft, saber escoger el momento en el que asomar la cabeza para apuntar es de vital importancia, así como desplazarse entre las diferentes barreras o esquinas que dan acceso a nuevos ángulos de disparo y/o protección ante unos u otros enemigos.

Estos momentos de acción están muy bien implementados, son entretenidos, frenéticos, y dan pie al uso de las diferentes armas que podremos encontrar en nuestro recorrido. A los comunes rifles, escopetas y pistolas, se suman una serie de armas a las que en teoría sólo la orden tiene acceso, y que se caracterizan por contar con una tecnología adelantada a su tiempo, gracias al gran Nikola Tesla, quien estará a nuestro servicio para mostrarnos sus últimos trabajos y nos permitirá experimentar y usar sus nuevos artículos en diferentes capítulos del juego.
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Entre estas modernas armas encontramos un fantástico cañón de termita que lanza un chorro de este material y nos permite prenderle fuego, logrando un efecto impresionante y provocando explosiones que incineran a nuestros adversarios.

También podremos utilizar un cañón eléctrico con el que no será necesario apuntar, ya que si lo cargamos el tiempo suficiente manteniendo pulsado el botón buscará automáticamente al enemigo más cercano y, bueno, digamos que si os molesta ver sangre, este arma no es aconsejable para vosotros.

A éstas dos armas se les une un fusil semiautomático que desprende un golpe de aire que incapacita temporalmente a los enemigos, momento que deberemos aprovechar para acribillarles a balazos.
Durante la aventura seguiremos nuestro camino atravesando diferentes escenarios, algunos interiores y otros en el exterior, que incitan en todo momento a detenerse y babear observando y pensando: “Esto sí que es next-gen”.

Encontraremos coleccionables que aportan nueva información sobre la historia y nos ayudarán a contextualizar el momento en el que se desarrolla, algunos en forma de carta o foto, y otros en forma de archivo radiofónico que podremos escuchar desde el menú de pausa del juego, donde tendremos acceso a todos los que hayamos ido encontrando.
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También podremos detenernos a mirar otros objetos que Sir Galahad cogerá y observará detenidamente, algunos típicos de la época, y otros de tecnología steampunk o graciosos huevos de pascua que hacen un guiño a diferentes juegos de Sony. Como ya sucedía en Heavy Rain, este tipo de acciones no siempre tiene repercusión en la trama, pero ayudan a empatizar con el personaje y a sumergir al jugador en el ambiente permitiéndole interactuar con el entorno.

En varias ocasiones nos enfrentaremos cara a cara contra los ya mencionados licanos, mucho más fuertes y resistentes que los enemigos normales, y cuyos enfrentamientos pese a ser entretenidos por la tensión del momento y lo épico que representa el estar enfrentándonos a uno (o varios) hombres lobo, podrían ser mejorables. Su IA es bastante simple, y una vez te has enfrentado a uno resulta bastante sencillo predecir el modo en el que actuarán los demás.

También pueden mejorar los enfrentamientos contra los jefes finales, que básicamente, y de nuevo tomando como referencia Heavy Rain, se resumen en una serie de Quick Time Events en los que, eso sí, se innova añadiendo diferentes opciones a la hora de actuar. Estos QTE permiten en determinados momentos enfocar la cámara hacia un lado u otro, lo que habilitará diferentes acciones como golpear al enemigo con un extintor o golpearle la cabeza contra una mesa, por ejemplo.

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Para terminar con el apartado de jugabilidad, se nos presentan un par de capítulos en los que tendremos que internarnos en algunos escenarios con sigilo. Estos niveles son aceptables, aunque no brillantes. Tienen sentido en el momento de la historia en el que suceden, y penalizan al jugador al ser descubierto, obligando a repetir prácticamente desde el principio. Mejor no dejarse ver.
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La historia está bien contada, y lleva un ritmo que va en aumento a medida que transcurren las 8 – 10 horas que nos durará en función de lo hábiles que seamos con las armas y el tiempo que nos quedemos mirando los escenarios que no tienen demasiada exploración que ofrecer.

Durante los 16 capítulos que contiene The Order 1886, comprobamos más y más lo bien ambientado que está el juego y cómo cada personaje tiene una personalidad muy marcada y diferente de la de los demás. La trama evoluciona con algunos giros argumentales que nos incitan a seguir jugando, hasta que en un momento dado, cerca del final, en Ready At Down se dieron cuenta de que aquí había “carne para varios asados”. El último tramo es convincente, y cierra esta entrega de forma aceptable, pero deja demasiado patente que es eso, una entrega, ya que termina con muchos cabos sueltos y da pie claramente a un nuevo The Order sobre el que por cierto, la desarrolladora ya ha comentado que tienen algunas ideas.

Llama la atención que en alguno de estos capítulos ni siquiera tocamos el mando, pues constan completamente de secuencias, y en otros deberemos simplemente atravesar algunos escenarios y realizar un par de QTE, que dicho sea de paso, no aparecen de forma abusiva como se temía en un principio. Estos capítulos podrían molestar a los jugadores si no se tiene en cuenta lo que hemos remarcado al comienzo del análisis, y es que esto es una experiencia cinematográfica con momentos de acción, y no al revés.
El punto fuerte de este juego, y el primer objetivo que sin duda logra con creces, es el de actuar como Bechmark gráfico de la nueva generación. El nivel alcanzado bien hace valer una PlayStation 4 y por fin, más de un año después del lanzamiento de las nuevas consolas, se muestra algo totalmente imposible para sus predecesoras. Todo un ejemplo a 1080p y 30 fps estables a tener en cuenta a la hora de exigir al resto de desarrolladoras.

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La calidad y el detalle de las texturas no se ha visto nunca en consolas de sobremesa, y la iluminación aumenta el realismo logrando unos acabados simplemente espectaculares.

Los modelados de los personajes también están a un alto nivel, y llama especialmente la atención el realismo con el que se mueven sus atuendos y los reflejos que los distintos materiales provocan ante los diferentes niveles de luz.

Pese a que gráficamente The Order 1886 es una maravilla, siempre hay alguna cosilla que se puede mejorar de cara al futuro. En primer lugar los escenarios no son todo lo destruibles que podrían ser teniendo en cuenta que el juego no es un sandbox precisamente.

Las dos franjas negras presentes en la pantalla durante todo el juego facilitan el nivel gráfico alcanzado, por lo que podríamos decir que hacen un poco de trampa, pero no molestan la experiencia, así que, ¿qué diablos?, si aseguran estos gráficos en todos los juegos por mí que las pongan donde quieran.

Desde Ready At Down aseguraron que el objetivo de estas franjas era favorecer la experiencia cinematográfica, pero creo que somos todos “mayorcitos” como para saber que en ese caso podrían haberlas puesto opcionales desde el menú o algo similar, ya que no a todo el mundo le gustan.

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Para cerrar este apartado comentaremos un detalle prácticamente insignificante pero perceptible para los más exigentes, al encontrarnos frente a un cristal o un espejo hay momentos en los que no se ve reflejada la imagen de los jugadores, sino que se presenta una imagen fija que simula el reflejo del cuarto en el que nos encontremos.
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Por último pero no menos importante, sino más bien al contrario, tenemos el doblaje y la banda sonora.

El primero ha sido dirigido por Álex de la Iglesia, y el resultado es sencillamente perfecto. Tanto los personajes principales como los secundarios resultan tremendamente convincentes, y las voces escogidas se adecuan perfectamente con los personajes a los que van asociadas. Las diferentes tonalidades en momentos de combate, charlas, paseos y carreras pasan con nota la prueba y están bien asentadas en la escena.

El sonido de las armas y las explosiones, así como los vehículos y NPCs también ayudan a sumergirse en la experiencia.

La banda sonora es un caso aparte. Grandiosa. Natural. La música refleja fielmente lo que sucede en el juego y aporta epicidad en los momentos álgidos del juego, así como tensión en los momentos de soledad en los que no vemos más allá de tres o cuatro pasos por delante nuestro. Merece la pena escucharla por separado y disfrutar de las magníficas composiciones de Jason Graves.

La conclusión que obtenemos tras finalizar The Order 1886 es que establece unas buenas bases para una más que probable secuela con un enorme potencial si se mejoran algunos detalles. Si bien es cierto que no cuenta con modo multijugador ni ofrece demasiadas opciones que lo hagan rejugable, sí que es un juego a tener en cuenta si tienes una PlayStation 4 y quieres explotar su rendimiento.