[Descubriendo Indies] ‘And Yet it Moves’

Título: And Yet it Moves

Plataforma: PC, MAC, Linux, Onlive, WiiWare

Desarrolladora: Broken Rules

Publicado por: Broken Rules

Género: Plataformas, Puzle

Lanzamiento: 02/04/2009 (PC)

Descubrir lo que se dice descubrir no se si es el verbo para este título. Quizás alguno descubráis su existencia por ser un juego ya viejuno, pero tampoco podemos decir que sea un juego indie desconocido o sólo conocido en ciertos círculos. Y es que el título del que os voy a hablar hoy fue uno de esos juegos cuya calidad inició el boom del videojuego independiente en la pasada generación; si la imagen que encabeza este artículo no os dice nada, me refiero a And Yet it Moves.

La sonoridad del propio nombre ya llama la atención a primera oída, pero sólo son fonemas que concuerdan entre sí. Sin duda un buen nombre ayuda a vender, pero a la hora de la verdad lo que hace exitoso a un juego ya sea en ventas, en crítica o en ambas cosas es que resulte interesante y que sus distintos apartados estén bien trabajados. En este punto cabe destacar que And Yet it Moves logró sorprender a la prensa especializada y convencer a un público por aquel entonces escéptico ante los videojuegos independientes.

No puedo evitar hacer una retrospectiva hacia los inicios del mercado indie hace ya más de un lustro. Naturalmente este tipo de mercado siempre ha existido en mayor o menor medida, pero creo que está claro que entre 2008 y 2010 se publicaron una serie de títulos que crearon tendencia y fueron inspiración para una parte del sector de los videojuegos que ha venido para quedarse. Todos recordamos éxitos como Braid, Super Meat Boy, World of Goo o Limbo pero con el paso del tiempo parece que nos hemos olvidado de And Yet it Moves, un juego que pese a llevarse calificaciones tan dignas como las de los juegos mencionados y pese a innovar y sorprender en igual medida no parece haber calado en la memoria colectiva de los jugadores. Esta es la principal razón por la que he decidido volver a sacarlo a la palestra.

El juego nos pone en la piel de un personaje plano, no sólo por estar en 2D sino porque su diseño es bastante corriente; un hombre de papel totalmente en blanco y negro, de pelo de punta cómo en rastras y cuya comparación con Fido Dido, la famosa mascota de Seven Up, es absolutamente inevitable. No habla, no expresa, no transmite, es un simple individuo en un mundo lleno de peligros y misterio. Sin duda uno de los encantos de este título que juega bastante con la simplicidad del protagonista y la complejidad de su entorno. No necesita historia, es un viaje de introspección que nos lleva por escenarios tormentosos hasta la liberación, desde un frágil y peligroso bosque de desafíos reales hasta escenarios abstractos donde el peligro eres tu mismo.

El  juego no pretende alcanzar la filosofía de Braid pero sus escenarios pueden ser bastante poéticos.
El juego no pretende alcanzar la filosofía de Braid pero sus escenarios pueden ser bastante poéticos.

Todo el estilo gráfico desprende arte por los cuatro costados pese a su apariencia que vista con malos ojos podría resultar cutre o incluso dejada. Basta ver cualquier captura del juego para apreciar el exquisito tratamiento del collage como técnica en su vertiente más constructivista. Los escenarios se construyen mediante recortes de papel cuyas texturas recuerdan al objeto que se quiere emular, o directamente son recortes de fotos del elemento que se quiere colocar. El resultado es un precioso mundo donde todo está cohesionado y despiezado al mismo tiempo y que si puede resultar un placer para la vista de algunas personas, en movimiento resulta una orgía visual demasiado agradable cómo para despreciarla.

Fuera del debate sobre si los videojuegos son arte o no, And Yet it Moves es un claro ejemplo de cómo los videojuegos beben de todos los tipos de arte que los componen y logran llevar esos estilos artísticos a un exponente que ellos mismos por separado no podrían alcanzar. La naturaleza interactiva de este ocio electrónico consigue que el collage alcance un nuevo nivel que da pie a nuevas interpretaciones de la corriente artística. Si de por sí, un buen collage puede reflejarte un escenario a través de simples recortes, que estos recortes se muevan y emulen su comportamiento en la naturaleza al contacto con el individuo no hace más que transportarte a un mundo mágico de imprecisiones que en tu mente parece muy claro.

Todos los collage están muy bien trabajados, estilo aparentemente sencillo pero eficaz
Todos los collage están muy bien trabajados, estilo aparentemente sencillo pero eficaz

Ante este escenario, sobra decir que nos encontramos ante un título de plataformas. El manido género nos lleva ofreciendo una cantidad cada ves menos finita de videojuegos entre los que es bastante difícil destacar. Braid rompió los paradigmas del género con su innovación y dejo un camino escarpado a los juegos venideros. En este contexto aparece And Yet it Moves, el cual logra desmarcarse gracias a su fresca jugabilidad basada en un mundo rotante alrededor del protagonista. Y es que el juego no se conforma con realizar un platformer convencional donde se muestra un mundo en el que para avanzar tienes que seguir una linea recta llena de plataformas y obstáculos, sino que en muchos casos habrá que darle al coco y rotar en el escenario que te rodea para conseguir una nueva perspectiva viable para continuar tu camino, lo cual añade un componente puzle importante al título.

La mecánica es simple; dispondremos de los típicos botones para avanzar por la izquierda o la derecha y saltar, no tienen mucho más misterio los controles con los que tendremos que evitar diferentes obstáculos como la gravedad -aquí no valen los saltos imposibles-, los espacios sin empapelar del escenario con los que caerás al vacío y algún que otro animal que te impedirá el paso. Lo que ya no es tan simple es superar esas dificultades, para lo que disponemos de una característica añadida y principal reclamo del juego, esto es, podremos girar nuestro entorno en intervalos de 90 grados con cuidado de no rompernos la crisma en el intento. Una herramienta versátil que da mucho más juego de lo que en un principio pueda parecer y que nos permitirá acceder a lugares tan imposibles como los propios escenarios. Sin embargo, la función no es todo bondad, ya que al rotar el escenario se pueden suceder acontecimientos inesperados como el desprendimiento de una rama o el derrumbamiento de unas rocas que afectan directamente a la experiencia jugable. De forma positiva, eso sí, y como reto adicional a nuestro periplo que otorgan a este juego una dificultad bien calibrada y aceptable.

Tanto rotar y rotar te puede jugar una mala pasada
Tanto rotar y rotar te puede jugar una mala pasada

Los escenarios se suceden, cada uno con sus particularidades, a través de 17 niveles entre los que se intercalan fases de bosque, caverna, jungla y una locura psicodélica que parece diseñada por Karl Ferris. Sin contar los créditos del juego, los cuales son jugables y una forma muy amena de soportar algo que por regla general suele resultar aburrido y nada interesante. Llevará unas pocas horas completar nuestro viaje, las suficientes para decir que el juego no es excesivamente corto, pero tampoco podemos decir que sea largo. Duración aceptable pero que deja con ganas de más o de una secuela que sabemos no está en desarrollo y seguramente no lo estará ya que Broken Rules dejó en claro sus pocas intenciones para ello, centrándose en su actual proyecto Secrets of Raetikon.

Como guinda final a este pastel, cabe mencionar el apartado sonoro, destacado por una banda sonora maravillosa que encuentra su apogeo en los temas referentes a las fases de jungla. Tanto la música como los efectos sonoros están realizados prácticamente en su totalidad con beatboxinglo cual añade un valor añadido a lo impresionante de este apartado. Ya hablé de la importancia de los efectos de sonido bien usados en La tumba de las luciérnagas y este juego es otro ejemplo de la profundidad ambiental que puede ganar un título cuando estos efectos están bien trabajados.