Título:
Kill it With Fire
Plataformas:
Nintendo Switch, PlayStation 4, Xbox One, Android, Microsoft Windows
Desarrollador:
Casey Donnellan Games LLC
Publicado por:
tinyBuild
Género:
Exploración y acción en primera persona
Lanzamiento:
13/08/2020 (original)
04/03/2021 (Switch)

Las arañas son una clase de artóprodos, araneae, que resultan mundialmente conocidas por sus ocho patas, sus múltiples ojos y su capacidad para tejer complicadas redes con la que atrapan a sus presas, pequeños insectos por lo general. Suelen resultar bastante repelentes y temibles para mucha gente, pero en realidad esa condición de depredadores las hace beneficiosas para hogares, jardines y huertos, puesto que mantiene a raya a moscas, mosquitos y toda clase de insectos molestos, lo que contribuye en ahorrar en insecticidas y, por lo tanto a cuidar el medio ambiente. Es aconsejable, pues, no matarlas.

Pues bien, esta introducción tan didáctica debéis olvidarla para el juego del que voy a tratar en esta ocasión: Kill it With Fire. Aquí las arañas son el enemigo público número uno al que hay que aniquilar sin piedad. Invaden cada rincón de casas, tiendas, jardines, granjas y muchos otros lugares, son extremadamente rápidas y hasta pueden mover o hacer tambalear objetos caídos en el suelo. Por si fuera poco, las hay de diferentes clases. No sólo arañas corrientes, sino también arañas saltarinas, explosivas ¡y hasta arañas zombis!

La mecánica es muy sencilla una vez que nos habituamos a ella. El principal motor es la exploración en perspectiva de primera persona. Debemos peinar cada centímetro del lugar en el que nos encontremos en busca del enemigo de ocho patas. Para ayudarnos en esa tarea contaremos con un detector de arañas, que reaccionará cuando una se encuentre cerca. Pero con sólo eso no basta. Será necesario examinar bien todos y cada uno de los objeto que componen el mobiliario de una habitación (pulsando Y en la versión de Switch para agarrarlo para acto seguido girarlo con la palanca de la derecha mientras mantenemos pulsado ZL). Todo quedará hecho un desastre, con trastos por doquier por el suelo, y hasta rotos en caso de platos y demás utensilios frágiles, pero esto es sólo el principio…

Un amasijo de objeto tirados y arañas muertas, a eso reduciremos cada escenario.

Y es que la jugabidad, en lo que caza de arañas se refiere, podría resumirse con la expresión castiza de “matar moscas a cañonazos”. Matar a una araña arrojándole cualquier objeto que encontremos o a base de sartenazos es de por sí excesivo, pero cuando estamos hablando de dispararles con revólveres y escopetas, o calcinarlas con aerosoles inflamables, cócteles molotov, o directamente con lanzallamas, es una locura. El rastro de destrucción que inevitablemente vayamos dejando es más que un mero daño colateral, pues muchos de los objetivos secundarios consisten en destruir premeditadamente determinados objetos del escenario (aunque habrá otras tareas más constructivas). Objetivos secundarios que, por cierto, aparecen escritos en un blog que usaremos como nuestra arma básica y primigenia (la única “normal”, en realidad), que se irán sumando según vayamos encontrando las notas durante nuestra exploración y cuyo cumplimiento será importante para obtener mejoras y para acceder al verdadero final. Algo que requiere más tiempo y dedicación que limitarse a eliminar el número mínimo de arañas para pasar a la siguiente fase, claro está.

¿Para qué molestarse en apuntar bien, pudiendo usar un lanzallamas?

El hecho de que estemos armados hasta los dientes contrasta vivamente con el hecho de que nuestro personaje es inmortal. Pero no una inmortalidad como la de muchos juegos de Wario Land, en las que el daño te suponía algún tipo de penalización, no, pues hablamos de una invulnerabilidad verdadera. Lo sorprendente es que, pese a este aparente hándicap (en prácticamente todo juego debemos evadir la muerte o algún tipo de castigo análogo) y al hecho de que su aparato técnico sea bastante limitado (las figuras incluso aparecen algo “poligonadas”), Kill it With Fire consigue mantenernos en tensión gracias a su apartado sonoro que combina con maestría los efectos “arácnidos” (que dan algo de grima) con una banda sonora escueta, pero que transmite una sensación de suspense. Ésta última, a su vez, se conjuga con el factor sorpresa de encontrarnos con una araña mientras inspeccionamos algún objeto, asegurándonos de aumentar la sensación de sobresalto, por si no es suficiente con encontrarnos con una araña enorme que a vece salta hacia nosotros (caso de las arañas saltarinas).

Encontrarse con una araña enorme mientras examinas objetos no es muy agradable.

En resumen, Kill it With Fire es un título que presenta una doble virtud. En primer lugar, el de ser un juego versátil en cuanto a exigencia. Mientras que, sin ir más lejos, Filament es inmisericorde con todo tipo de jugador, el que nos ocupa puede satisfacer tanto a quienes sólo buscan partidas rápidas, sin mayores complicaciones (alrededor de media hora por fase, de ocho principales), como a quienes están dispuestos a peinar cada milímetro de los escenarios para comletar todos y cada uno de los objetivos para obtener todas las armas, mejoras y, cómo no, el final autentico. En segundo lugar (aunque no menos importante) el de saber compensar el hecho de no poder morir ni ser penalizados mediante una considerable habilidad para jugar con nuestra psicología. Y es que las arañas dan mal rollo aunque estén tras una pantalla y estén representadas con gráficos limitados.

Conforme vayamos avanzando y superando objetivos, iremos ampliando nuestro arsenal.
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