En Combogamer hemos decidido recuperar la tradición de celebrar Halloween con algunas recomendaciones variadas por parte del equipo de la web, tal y como hicimos en este artículo de 2015 y en este otro de 2016 (en el 2017 se nos pasó la fecha).

Esperamos que encontréis algo que os sirva para amenizar esa fecha o cualquier otro día.

Martín Fernández

Martín Fernández

Me gustaría empezar mi recomendación con la sección dedicada a las películas de terror y ciencia ficción de esta web: HorrorScience. En ella encontrareis más de 100 películas comentadas.

Dicho esto me gustaría empezar mis recomendaciones con una película que pasó desapercibida para mucha gente pese a ser de Tim Burton y contar con Johnny Depp como protagonista.

Ed Wood es considerado el peor director de cine de todos los tiempos

La película en sí es Ed Wood (1994) y trata sobre la vida de este maltrecho director de cine que trató durante toda su vida conseguir el éxito con sus películas, sin ningún resultado. Wood no estaba solo en su aventura, contó con la ayuda de amigos como el luchador Tor Johnson y el anteriormente célebre Bela Lugosi, quien confió lo poco que quedaba de su carrera al bueno de Ed.

Después de hacer una película sobre la transexualidad (Glen or Glenda), Wood se pasó de manera casi definitiva al terror y la ciencia ficción, que tanto le habían fascinado de niño. La desdicha persiguió a este director y a sus compañeros, pero él nunca se rindió para luchar por su sueño pese a que era más que evidente que le faltaba todo lo necesario: formación, presupuesto y autocrítica.

En la película, Tim Burton intenta ser fiel a los acontecimientos de la vida de Wood y de hecho muchas de las escenas que aparecen son idénticas a los sucesos reales (es extraordinario el esmero del director por representar de manera casi clónica las escenas de las pelis de Wood). El casting es bastante bueno y lleno de caras conocidas como Bill Murray, Sarah Jessica Parker o Martin Landau.

Las películas originales de Wood (izquierda) y su reinterpretación en la película de Burton (derecha)

Obviamente, hay un porcentaje de mentira (o si queréis verlo así, de fantasía) en la película, pues se narran sucesos que nunca sucedieron (algunos dramáticos, otros inspiradores) para tratar de profundizar en la psique del director y su relación con Bela Lugosi. Curiosamente, las escenas inventadas no son, ni de lejos, las más extrañas o inverosímiles de la película, y eso es lo que define perfectamente hasta que punto fue pintoresca la carrera de Wood.

Ed Wood (Johnny Depp) y sus fieles compañeros

Ahora que está de moda el personaje Veneno (o Venom), del cual ya escribí un artículo hace un tiempo, he pensado que sería agradable recomendar algunos cómics suyos que encajasen con el estilo de Halloween.

Veneno: Enemigo interior (Venom: The Enemy Within) es una miniserie de 3 números que se publicó entre 1994 y 1995, pero ha sido incluida en varios tomos recopilatorios.

La historia que nos encontramos en Enemigo Interior es un tanto particular, ya que se acerca más a un cuento de terror que a una historia de superhéroes, pues nos encontramos con que todo sucede en una noche de Halloween, cuando misteriosamente aparece una enorme horda de pequeñas criaturas diabólicas que arrasan y matan todo lo que encuentran a su paso.

Extraños monstruos han aparecido en la ciudad

Veneno intenta investigar el caso, pero la aparición de Morbius primero y del Demoduende después cambia totalmente el enfoque del mismo (entre otra cosa porque todos acusan a otro de ser responsable de los sucesos). La historia se retuerce un poco más al incluir sectas, brujería y sacrificios, sumando así todos los alicientes para ser una buena lectura para la noche de Halloween.

Demoduende, Morbius y Veneno son los protagonistas de la historia

Si la propuesta de Enemigo Interior no os convence, existe otro cómic de Veneno que puede ser muy interesante para estas fechas y que es toda una rareza en cuanto a desarrollo, pues el protagonista es Eddie Brock en su juventud, muchos años antes de tener problemas con Spider-man o conseguir el traje simbionte.

Veneno: Semilla de oscuridad

Veneno: Semilla de la oscuridad (Venom: Seed of Darkness) apareció en Mayo de 1997, formando parte de lo que se conoció como “mes del flashback” o lo que es lo mismo, Marvel sacó en esa fecha algunos cómics

donde rescataba las ideas y el estilo de los cómics de décadas pasadas. En este caso, Semilla de la oscuridad sigue las pautas de los cómics de monstruos y misterio que aparecieron entre los 50 y sobretodo los 60, no solo en tono, sino también en dibujo y narrativa.

En esta historia corta nos encontramos con Eddie Brock, que intenta encaminar su carrera de periodista tratando de buscar una noticia que le pueda hacer sobresalir del resto de sus estúpidos compañeros. Es bastante curioso ver a Eddie de reportero, haciendo un papel muy similar al que hemos visto hacer mil veces a Peter Parker pero con el aliciente de que Eddie es un humano normal y corriente, de manera que se juega el pellejo para encontrar la respuesta a los elementos sobrenaturales a los cuales se enfrenta.

El joven Eddie Brock a la caza de una noticia
Jorge Consiglio

Jorge Consiglio

Para todos quienes me conocen, aunque sea un poco, no será novedad que soy muy fan del terror. Tanto películas como series, libros, cómics y videojuegos del género inundan gran parte de mis estanterías y de mi tiempo de ocio. Ha sido así desde muy pequeño, por lo que puedo contar (delatando mi edad), más de 3 décadas así. Nací en el principio de la década que ahora se puso de moda, los 80, década de resurgimiento del terror, la ciencia ficción, y creadora de grandes clásicos de culto, y maravillas de clase B.

Es justamente esta fascinación por el género, la que me hace amar esta festividad de origen pagano que hoy llamamos Halloween y que se asocia actualmente con los disfraces, los dulces, las travesuras y los sustos. Por supuesto, mi amor por los dulces influye en que me guste aun más esta fecha.

Pero vamos al rollo, este es un espacio de recomendaciones para Halloween, y hoy tengo 3 cosas distintas para recomendar. Comencemos.

Una película: Summer of 84

Aprovechando la moda actual de hacer pelis y series ambientadas en la década de los 80, moda por la cual han surgido grandes éxitos como Stranger Things, llegó en este mes de agosto pasado Summer of 84. Como indica su título (se traduce literalmente Verano del 84), la historia transcurre en el verano de 1984, y tiene todos los ingredientes que se pueden esperar de una película que quiera no sólo emular la época en la que está ambientada, sino también apelar a la nostalgia y hacer guiños constantes para los fans de los 80, del cine de terror, y de grandes clásicos como It, Cuenta Conmigo (Stand by Me), o la ya mencionada Stranger Things.

Summer of 84 es una mezcla que incluye a un grupo variado de niños estadounidenses disfrutando de sus vacaciones de verano; mucha imaginación; vecinos sospechosos; una casa en un árbol; conversaciones por walkie-talkie; bicis; una chica unos años mayor a los chicos del grupo y que a todos les gusta; música synthwave y unas cuantas cosas más. El resultado no carece de carisma, es ingeniosa y se convierte automáticamente en una de las mejores pelis del género de este 2018.

Un anime: Yami Shibai

En mis tardes de trabajo muchas veces pongo canales de TV de terror, y así me entretengo teniendo de fondo una peli o serie o lo que estén poniendo en ese momento, sin tener que perder tiempo en elegir, mirar sinopsis y tráilers. En uno de esos canales, en el intermedio entre peli y peli, a veces ponen un capítulo de esta serie extraña que recomiendo, cuyo nombre es Yami Shibai, aunque también se encuentra como Yamishibai (así, todo junto). La traducción literal sería algo así como “Teatro oscuro”, y tiene su porqué. Al principio de cada episodio, tenemos a un señor enmascarado, con una especie de miniteatro como si fuese de marionetas, dándonos la bienvenida al comienzo de una nueva historia. Estas historias, al igual que la animación de la serie, representan al kamishibai, un antiguo “trabajo” que se hacía en Japón desde los años 30 del siglo pasado, donde un señor recorría los pueblos, usualmente en bicicleta, se detenía en alguna equina, montaba su teatro portátil, y en ese mini teatro iba poniendo ilustraciones mientras narraba alguna historia. Algo así como ir pasando diapositivas a modo de ilustración de lo que estás contando.

Los episodios de Yami Shibai son ligeros de ver, ya que son cortitos (duran menos de 5 minutos), y nos narran historias sobre mitos y leyendas urbanas japonesas, unos más tétricos que otros, pero todos interesantes no sólo como mini historias de terror, sino también como acercamiento a la cultura japonesa y a sus parámetros sobre qué es el horror.

Yami Shibai está disponible con subtítulos en español directamente en Crunchyroll (el “Netflix de los anime”), y seguramente también lo encuentres en YouTube y algunos otros sitios de dudosa legalidad.

Un videojuego: Layers of Fear: Legacy

No soy de jugar muchos juegos con vista en primera persona, ya que detesto esa visión limitada antinatural, en la que tienes que girar la cámara constantemente para ver a los costados, atrás, arriba o abajo. Me resulta irritante, y se me hace siempre más difícil controlar a mi personaje así. Para colmo, hay montones de juegos así que son de acción y requieren reflejos y movimientos rápidos. Felicidades a quienes pueden con ellos, y más aun a quienes son maestros en los mismos y juegan de forma profesional. Yo, por mi parte, no los aguanto.

Eso no quiere decir que no haya jugado ninguno así, ya dije desde el principio que “no soy de jugar muchos” de ese estilo. Si el juego es bueno, y su estilo no es de acción rápida sino que es una aventura gráfica o un juego de puzzles, me parece genial y le doy la oportunidad. Tengo la vista molesta, sí, pero puedo jugar a mi ritmo, calcular movimientos, explorar todo. Portal y su secuela son excelentes juegos que he jugado y que tienen vista en primera persona. Y Layers of Fear: Legacy es otro excelente juego, que además pertenece, cómo no, al género de terror.

Fue lanzado inicialmente para móviles, donde tuvo un éxito notable, y su lanzamiento en Switch me hizo decidir que era el momento de jugarlo. Vamos, suma jugar en la Switch, que me encanta, con el terror, una aventura gráfica, gráficos de estilo realista y una historia realmente inquietante, y se convierte en un cóctel irresistible para mí. Una aclaración a modo de advertencia: este juego es más para disfrutar de una buena historia, que para jugar. En Layers of Fear: Legacy, te dedicas a recorrer pasillos y habitaciones, recoger algunos objetos y notas, leer cartas, descubrir mensajes en los escenarios, y pasar miedo. No requiere expertise con el control, combinaciones de botones complicadas, reflejos rápidos ni habilidad en general. Requiere paciencia, a veces ingenio, y gusto por las buenas historias de terror. Es inevitable que saltes de tu asiento, y lo harás unas cuantas veces.

Alfonso Coronado

Alfonso Coronado

Al contrario que los compañeros Martín y Jorge, no soy un gran aficionado al género de terror. Por ello, cuando he tenido que escribir algo sobre esta temática con motivo del especial de la fiesta de la era globalizada más famosa del mundo tras la Navidad, me he visto obligado a buscar alguna obra que, sin ser del género en sentido estricto, tuviese cierto componente “malrollero”. Tal fue el caso, por ejemplo, del videojuego de Wii Pandora’s Tower. Este año, habiendo comentado ya el largometraje They Live (hubiera sido un buen momento para airearlo si no hubiese redactado ya su correspondiente artículo), he pensado en hacer lo propio Gremlins (1984), la clásica obra cinematográfica de Steven Spielberg. Una película que, como tantas otras, es objeto de los deseos nigrománticos de un Hollywood que últimamente parece no ver demasiado rentable las nuevas ideas.

Como he dicho, Gremlins no es una película de terror propiamente dicha, o al menos, es un batiburrillo de varios estilos, donde éste se complementa con toques de comedia y cine familiar, pues el elemento gore y terrorífico propiamente dicho están un tanto suavizados. La premisa inicial, de hecho, tiene un tono bastante amable, con el vínculo de amistad entre el joven Billy Peltzer y Gizmo (un gremlin o mogwai en chino cantonés), una pequeña criatura con aspecto de peluche. Fue obtenido por el padre de éste, un inventor fracasado, mientras intentaba vender sus productos en una tienda de China Town regentada por un enigmático anciano. Aunque éste se negó debido a que implicaba “una gran responsabilidad”, su nieto se lo vendió en secreto fuera de la tienda.

El aspecto original de los Gremlins es un tanto “achuchable”.

El giro de los acontecimientos tiene lugar cuando se contravienen dos de las tres normas que no han de romperse en ningún momento: hacerle entrar en contacto directo con el agua y darle de comer tras la media noche. Eso sí, en defensa del desdichado protagonista hay que decir que no tuvo la culpa. El primer percance (el del agua) sucedió cuando el aún más joven vecino hizo que, por accidente, un vaso se derramase sobre Gizmo, lo cual provocó que de él surgiesen cinco copias aparentemente idénticas, salvo uno que lucía una prominente cresta (Stripe). Este último manipuló el reloj de la habitación de Billy, lo que propició la transgresión de la segunda norma (salvo en el propio Gizmo original, que se negó a comer).

La clave del conflicto que se desarrolla en el largometraje radica en la naturaleza de las copias del gremlin original. Mientras que el primero era de carácter dócil y apacible, los que surgieron tras el accidente eran mucho más hiperactivos y traviesos (o, mejor dicho, gamberros). Este rasgo fue aún más acentuado cuando ingirieron alimentos tras la media noche. Tras un breve período larvario, salieron de sus crisálidas con un carácter mucho más hostil y psicópata, pero, sobre todo, con unos rasgos físicos más terroríficos y letales (una piel escamosa y verde, mayor tamaño y garras y dientes afilados). Esta problemática personalidad y su abrumadora capacidad de multiplicación sumirán a la ciudad en el caos.

Los monstruosos Gremlins sumirán la ciudad en el caos más absoluto.

En definitiva, si estáis buscando para este 31 de octubre una película que, pese a su ambientación navideña, aporte una moderada dosis de terror y, sobre todo, acción y entretenimiento, Gremlins es una buena opción. De hecho, me parece sorprendente lo bien que ha envejecido, ya que sigue siendo totalmente disfrutable.

Ah, y aunque, al contrario que los otros dos compañeros, no tengo mucho más que ofrecer, sí que me gustaría despedirme con un gag de Pafman: la noche de los vivos murientes, que ya de paso recomiendo para disfrutar un rato de sus aventuras disparatadas de siempre aderezadas con ambientación “halloweenesca”.

¡Feliz Halloween!
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