Nombre: Shiro (Blanco) y Kuro (Negro)

Otros alias utilizados: Los gatos

Primera aparición: Big Comic Spirits (1993)

Creador: Taiyou Matsumoto

Empezamos la tercera temporada de la sección Conociendo a… con dos niños vagabundos y analfabetos que viven en un barrio conflictivo lleno de yakuzas y bandas callejeras. Al contrario de lo que puede parecer, ellos se mueven en esas circunstancias como pez en el agua y de hecho no solo son respetados y temidos, si no que suelen protagonizar algunos altercados, como robos o palizas, siempre y cuando consideren que es necesario.

Estos niños se llaman Shiro (Blanco) y Kuro (Negro) y protagonizan Tekkon Kinkreet, un manga creado por Taoiyou  Matsumoto en 1993.

Tal para cual

No se explica en ningún momento cuanto tiempo llevan juntos estos personajes, ni como terminaron viviendo como vagabundos, ni siquiera sabemos con exactitud si son hermanos de sangre. Pero lo importante es que están juntos y vigilan su ciudad desde hace más tiempo del que parece, lo cual les ha valido para ganarse el sobrenombre de “los gatos”.

Kuro (Negro): Kuro es pensativo y callado pero también es violento y muy territorial. Considera que el barrio es suyo y no tolera que haya cambios o que los mafiosos que intenten hacer lo que quieran con él. Pese a su corta edad es excesivamente realista. Suele tener una visión negativa o pesimista y no parece tener ilusiones ni fe en nada, tiene una actitud un tanto nihilista y tan solo muestra afecto hacia Shiro, al cual considera que ha de proteger de cualquier peligro.

Kuro es muy territorial

Shiro (Blanco): Infantil, inocente y a veces irritante. Se deprime cuando es de noche y suele hablar de sí mismo en tercera persona. Shiro es el más pequeño de los dos. Adora dibujar e inventarse canciones sobre cualquier cosa, le encantaría poder ir al colegio como el resto de niños y quizás por eso no deja de repetir que ya ha aprendido a contar (hasta 10). Shiro tiene una enorme colección de sombreros extraños y relojes provenientes de los robos que han cometido y sueña con irse del barrio y vivir cerca del mar.

Shiro es un soñador y considera que Dios le ha castigado a él y a Kuro, pero que si están juntos ambos estarán a salvo. En muchas ocasiones, Shiro tiene malos presentimientos o incluso dolor cuando Kuro hace algo malo o se encuentra en peligro.

A Shiro le encanta vestir con sombreros y muchos complementos

Ambos viven en un coche abandonado abarrotado de objetos (seguramente la mayoría de Shiro) que se encuentra medio oculto en una de las calles de su barrio. Parece ser que todos los habitantes de la ciudad los conocen, especialmente las pequeñas bandas, la policía y los yakuza. Los otros niños del barrio también saben de su existencia y los idolatran y temen a partes iguales.

No se sabe nada de sus padres y la única persona que parece tener algún tipo de parentesco con ellos (pues lo llaman abuelo) es un anciano que vagabundea por la ciudad y trata de aconsejarles que no se metan en líos. El abuelo siempre trata de calmar o ayudar a los muchachos. Shiro siempre le escucha, pero Kuro no suele hacerle tanto caso, lo cual hace que el viejo y sabio anciano tema por el futuro del muchacho. Pese a las buenas intenciones del abuelo, los chicos no suelen entender los consejos que les da.

El abuelo intenta aconsejar a los niños, sin mucho éxito
Recopilatorio de Tekkon Kinkreet
Cartel de la película

El barrio del tesoro

El barrio donde viven estos dos chicos es un lugar donde las bandas y los yakuza hacen lo que quieren mientras la policía solo se preocupa de que la cosa no vaya a más. Tiempos de cambio están llegando a la zona y nuevos yakuzas buscan hacer negocios y cambiar totalmente el ambiente de la ciudad, modificando así la “tranquilidad” habitual de la zona.

Esa situación provoca que Kuro y Shiro vigilen a los yakuzas (pese a que el abuelo siempre les ha dicho que no se acerquen a ellos) e incluso los amenacen o enfrenten para dejar claro que no están dispuestos a ceder su barrio.

Vigilando el barrio desde las alturas

La habilidad de estos niños para moverse por su ciudad, saltar de un edificio a otro o usar cualquier elemento que tengan a mano para herir a sus rivales (generalmente adultos) es tan alta, que solo los novatos son tan estúpidos como para subestimarles, para luego acabar molidos a golpes.

La policía conoce las acciones delictivas de estos niños (que van desde pequeños hurtos para ganar dinero a dar palizas a quien creen necesario) pero se apiada de ellos en medida de lo posible. Las bandas locales los tratan de manera afable y hasta juegan con ellos (al menos con Shiro) y los yakuzas veteranos saben lo peligrosos que son y no suelen buscarse problemas con ellos, aunque a veces eso sea un tanto imposible.

La principal preocupación de estos niños no es su futuro, si no su presente, pues los nuevos mafiosos de la ciudad tienen como una de las prioridades eliminarlos para ahorrarse problemas.

Son más peligrosos de lo que parecen

Conclusión y Recomendaciones

El dúo formado por Shiro y Kuro es entrañable y representan a su manera el bien y el mal y como de necesario es un equilibrio entre ambos para poder sobrevivir en el mundo actual.

Shiro sabe sacar lo mejor de Kuro y evita que su violencia interior lo controle. Kuro se preocupa por Shiro en todo momento (incluso se encarga de vestirle) y eso lo lleva a protegerlo y a reducir sus malas acciones, pues sabe que eso lo entristece.

Kuro siempre cuida de Shiro

Si queréis conocer las aventuras de estos personajes solo tenéis que leer Tekkon Kinkreet, que ha sido publicado en España y también en otros países occidentales. La historia no es muy larga (en total unas 600 páginas) y fue adaptada a una película de animación en el año 2006, donde pese a simplificarse la trama y rebajarse la violencia, se explica de manera bastante fiel la historia del manga.

¡Sorteo Smash!
¡Participa de nuestro sorteo de Super Smash Bros. Ultimate!