Nombre: Laghu

Primera aparición: El cristal de caza (2007)

Creador: Emmanuel Roudier

La Prehistoria siempre ha sido un tema recurrente a la hora de ambientar algunas historias de ficción, pero la forma en la que se puede abordar varía sustancialmente. Ya vimos en el artículo dedicado a Hug el troglodita cómo se puede crear un cúmulo de tópicos cuyo resultado puede ser divertido, o cuanto menos entretenido, pero totalmente alejado de la realidad. Afortunadamente, han ido surgiendo otros trabajos mucho más fidedignos sin perder un ápice de su interés. Esto se debe, entre otros, a dos

factores. En primer lugar, y por lo que respecta a los Nenadertales (una especie del género Homo que habitó Europa y parte del suroeste de Asia desde hace 230 mil años hasta hace tan sólo 28 mil años en el extremo más meridional de Europa), recientes hallazgos han demostrado que no eran estúpidos en absoluto. Por el contrario, tenían tanto la capacidad como los medios para desarrollar un código de comunicación complejo (una capacidad craneana incluso superior a la nuestra, un hueso hioides, relacionado con el lenguaje articulado, y un “gen del habla” hallado en el genoma neandertal), rendían culto a sus familiares caídos (enterramientos con ofrendas) y eran capaces de desarrollar elaboradas estratagemas para cazar a presas difíciles (por ejemplo, despeñando a grandes grupos de mamuts al llevarles hacia un desfiladero), entre muchas otras cosas. En segundo lugar, algunos autores de cómic se interesaron por estos nuevos descubrimientos y decidieron plasmarlos de la forma más fiel posible en sus obras. Un claro ejemplo es Neandertal, de Roudier. Será su protagonista, Laghu, el personaje a analizar esta semana.

El artesano más diestro del clan

Nacido en el seno del clan de los Torsos Rojos, Laghu no difiere físicamente del resto de neandertales. Como todos ellos, carece de frente, y tiene la cara estrecha y alargada, así como unas grandes fosas nasales. Su cabello es castaño oscuro y largo, y tiene los ojos azules (no es ninguna licencia del autor, de hecho muchos tenían el pelo claro, y seguramente también los ojos, al menos los que vivían en las zonas más septentrionales y frías). Quizás sea poco corpulento para tratarse de un neandertal, por razones que mencionaré a continuación.

En efecto, la mayor peculiaridad estriba en una tara física que determina su condición dentro del clan. Debido a un defecto en una de sus piernas, se ve imposibilitado a la hora de ir a cazar con el resto de hombres del grupo. Eso sí, siguiendo el dicho de “no hay mal que por bien no venga”, ese momento de aparente ociosidad que transcurre durante las labores cinegéticas lo ha invertido en perfeccionar sus artes de fabricación de las herramientas líticas, convirtiéndose así en el artesano más diestro del clan. Esto le hace encontrarse en una situación ambigua. De una parte, es apreciado por una parte de sus integrantes, especialmente por parte de las mujeres y los niños. Estos últimos miran embelesados la enorme maestría durante el proceso de talla (por cierto, en ese momento el autor hará gala de su excelente documentación sobre la llamada industria Musteriense y su sistema de obtención de piezas con filos diseñadas de antemano antes de su extracción). Para nuestro protagonista, la piedra es como un organismo vivo. Cada lasca “quiere nacer” de sus entrañas, y él se limitaría a ayudarlas a culminar dicho proceso.

La primera aparición de Laghu coincide con esta magistral reproducción del proceso de talla.
La primera aparición de Laghu coincide con esta magistral reproducción del proceso de talla.

Pero al mismo tiempo, su particularidad le hace ser una especie de oveja negra del clan al carecer de prestigio. Como la caza juega un papel clave en la subsistencia de los neandertales, toda su sociedad se estructura en torno a ello. Como consecuencia, ser un cazador habilidoso confiere al agraciado con ese don un mayor prestigio dentro del grupo, y mayores posibilidades de contraer matrimonio con mujeres de otros clanes. Laghu es muy consciente de eso, y se quejará amargamente de su suerte. Asimismo, deberá lidiar con las burlas y la actitud desdeñosa de sus hermanos más crueles.

 

Laghu y Kushti están muy unidos, pero al ser del mismo clan, nunca podrán casarse.
Laghu y Kushti están muy unidos, pero al ser del mismo clan, nunca podrán casarse.

Viaje iniciático al estilo paleolítico

Poco podía imaginarse el desdichado neandertal que su vida estaba a punto de dar un vuelco. Cierto día, recibió funestas noticias. Mulghar, su padre y líder del clan , acabó herido de muerte cuando en un alarde de insensatez, decidió enfrentarse a Barbalarga (Olog-Hamra), un bisonte de tamaño descomunal y ojos inyectados en sangre, odiado y temido por todos los clanes de esas tierras. En su lecho de muerte, el patriarca obligó a sus hijos a vengarle. En caso contrario, amenazaba con que su espíritu no encontraría reposo y desencadenaría una terrible maldición sobre el grupo en castigo por su cobardía. Todos sus vástagos aceptaron la petición (más bien la extorsión), incluyendo Laghu. Pero cuando éste dio un paso al frente, algunos de sus hermanos se rieron de él, y se opusieron a que les acompañase.

Algunos de sus hermanos se mofaron de su decisión.
Algunos de sus hermanos se mofaron de su decisión.

Esto no fue suficiente para disuadirle. El maestro tallador les siguió tan pronto como medió una distancia segura, y agazapado, observo la ejecución del plan que el grupo había trazado. Así fue cómo contempló con horror una traición. Su hermano Kozamh, con el que siempre había estado muy unido, cayó abatido por el mismo sanguinario bisonte cuando varios de sus hermanos decidieron traicionarle al no acudir en su ayuda. También mataron directamente a aquellos que no formaban parte del complot.

Kozamh fue abandonado a su suerte, y Laghu fue testigo de ello.
Kozamh fue abandonado a su suerte, y Laghu fue testigo de ello.

Obviamente, era imposible permanecer en su hogar mucho tiempo, después de lo que había visto. No, sin un medio para enfrentarse a sus hermanos, comandados por el mezquino Feydda, y cumplir el deseo de su padre de acabar con Barbalarga y así obtener un prestigio y un honor que ellos jamás tendrán. Por suerte para él, el Gohibu, el hombre más anciano de la tribu, también fue testigo de esta infamia, y le dijo el medio para poder lograr su objetivo, que no era otro que obtener un arma legendaria. Se trata del cristal de caza, hecha a partir del cristal de roca, un material más duro que el más férreo sílex. Si logra hacerse con el arma y a recabar aliados de otros clanes, esta empresa suicida podrá tener alguna posibilidad de éxito. Así, Laghu comenzará un viaje iniciático, aquellos que se narraron durante buena parte de la historia de la humanidad y de las culturas, alegoría del paso a la madurez, que les hace convertirse en héroes o consolidarse como tales. Eso sí, todo ello envuelto en un ambiente muy paleolítico.

El anciano Gohibu le explicará cuál es el arma secreta que le ayudará con su misión.
El anciano Gohibu le explicará cuál es el arma secreta que le ayudará con su misión.

Conclusión y recomendaciones

Laghu es el mejor tallador del clan de los Torsos Rojos, pero su incapacidad de cazar hace que su prestigio dentro del mismo se encuentre bastante bajo. La tragedia que presenció no puede ser subsanada en ese estado. Si quiere que las aguas vuelvan a su cauce, deberá obtener el poder que le permita vengar a su padre y derrotar a sus malvados hermanos, para lo cual deberá obtener un arma legendaria, recabar apoyos y, en definitiva, convertir sus debilidades en virtudes. ¿Lo conseguirá?

La saga Neandertal es una novela gráfica que conforma una trilogía en la edición original francesa. Los volúmenes que la componen son El cristal de caza (2007), El elixir de la vida (2009) y El jefe de la manada (2012). En España se publicó una edición integral de la mano de Norma Editorial, publicado en el año 2012. Que yo sepa, a día de hoy no es difícil de encontrar.

Neandertal, edición integral española.
Neandertal, edición integral española.