[Conociendo a…] Flecha Negra

Nombre: Flecha Negra

Nombre real: Sergio de Firestop

Primera aparición: Flecha Negra # 1 (1949)

Creador: Guillermo Sánchez Boix (Boixcar)

Si existe un escenario recurrente en el que se ambientaban las aventuras del cómic español durante los años del franquismo, ese es el medieval, y preferiblemente en la época de las cruzadas. Aunque cada cual en su estilo, ya vimos como dos de las series más icónicas de la época se desarrollaban en este período. Hablo de El Guerrero del Antifaz y El Capitán Trueno. Aunque su duración fue de lo más extensa, con más de seiscientos números cada una, no necesariamente debía ser así. Hubo otras series muy similares que contaron con muchos menos capítulos y que, por lo tanto, fueron menos conocidas. Una de ellas fue Flecha Negra de Boixcar (autor de la renombrada serie Hazañas Bélicas), como veremos a continuación.

Un Robin Hood a la española

Sergio es un joven inglés con bigote y perilla y una morena media melena a la usanza de la época. Hijo del barón de Firestop, estaba enamorado de Annelora. Este amor era correspondido, y estaba propiciado por las excelentes relaciones que guardaba su padre con el bondadoso conde de Courtney, progenitor de su amada. Solían dar paseos por los campos circundantes al castillo de Hamshireblood custodiados por John “Diez Flechas” (apodado así debido a que “tal era el número de las que llevaba en su carcaj”, y que al principio era escrito erróneamente como “Jhon”).

Flecha Negra, Annelora y Diez Flechas en uno de sus paseos.

Todo se torcería cuando, en 1190, Ricardo Corazón de León marchó a la Tercera Cruzada y comenzaron las conspiraciones de su hermano Juan Sin Tierra. Deseoso de ganar adeptos que le apoyasen en la usurpación del trono de Inlaterra, no dudó en tentar a Godofredo, intendente del castillo de Hamshireblood y hombre de confianza del conde, bajo la promesa de entregarle el condado (pues su legítimo señor había partido junto con Ricardo, así como el barón de Firestop). Este no se hizo de rogar y se adueñó de las tierras, que gobernaría de forma tiránica, para poco después tomar el castillo de Firestop pese a la enconada resistencia que dirigió el propio Sergio. Como consecuencia de ello, nuestro protagonista se vio forzado a refugiarse en los bosques junto con Annelora, John y los supervivientes del asedio, así como otros hombres que se le sumaron con posterioridad, con los que se prepararía para la resistencia.

Flecha Negra arengando a sus hombres en el bosque.

Como podemos comprobar, aunque el título parece sugerir algún tipo de inspiración con la obra de Robert Louis Stevenson (The Black Arrow, 1888), en realidad el argumento hasta aquí es prácticamente un calco de la historia de Robin Hood (incluso llega a interceptar un tesoro que reparte entre los pobres). Por si no fuesen suficientes similitudes, su indumentaria también nos recuerda a aquel personaje de leyenda, ataviado con una túnica sencilla, calzas, botas y, sobre todo, su famoso sombrero rematado en una pluma (aunque sólo lo lleva durante los tres primeros números). Esto lo completa su excelente dominio del arco, aunque con la peculiaridad de que acostumbra a disparar flechas negras. La primera es un aviso (y puede llevar algún mensaje), mientras que la segunda va a matar. Es a raíz de esto cuando se le comenzó a apodar Flecha Negra.

Sus amenazantes flechas negras les dieron su sobrenombre.

De las flechas al combate cuerpo a cuerpo

Ahora bien, ese concepto del “Robbin Hood con otro nombre” nunca fue demasiado consistente y, en todo caso, no duró demasiado. Durante los primeros números en los que se ganó el seudónimo de Flecha Negra, empleó éstas apenas un par de veces, y muy pronto desaparecieron por completo de su repertorio de recursos en combate en favor del cuerpo a cuerpo. De hecho, usaba la espada por defecto siempre que podía y, en caso de que se la arrebatasen o la extraviase, recurría a sus puños desnudos, con los que no era menos diestro.

Ser superado en decenas de veces en número y desarmado no es impedimento para él.

Así, se convirtió en una variante más del típico héroe del cómic español de la Edad de Oro, que tenía a El Guerrero del Antifaz como máximo exponente: un guerrero de fortaleza y agilidad inigualable capaz de vencer sin ayuda tanto a grandes grupos de enemigos como a los contrincantes más poderosos. Eso sin olvidar la consabida caballerosidad con las damas, su inclinación natural a hacer el bien y su fervor religioso, en el que no profundizaré mucho por haberlo tratado en otros artículos. Eso sí, aunque evitaba matar en la medida de lo posible (especialmente si el enemigo estaba desarmado e indefenso), no le temblaba el pulso a la hora de acabar con la vida sus adversarios más viles ni a dar rienda suelta a sus sentimientos vengativos.

Si había que matar, se mataba.

Con todo, Flecha Negra no luchaba en solitario. Desde el primer momento contó con el apoyo de John Diez Flechas, un hombre corpulento de fuerza colosal (fue capaz de arrancar un árbol de cuajo y usarlo como arma frente a una multitud de soldados). Aunque está inspirado directamente en el Little John de la historia de Robin Hood, esas características, sumadas a sus maneras toscas y su humor directo y socarrón, su risa sonora y ciertas expresiones recurrentes (emplea mucho la exclamación “¡rayos!”) nos recuerda en gran medida a Goliath, el titánico compañero de El Capitán Trueno, que no parecería hasta siete años después. Incluso llega a usar en una viñeta la técnica del “cascanueces” que le hizo tan famoso (chocar las cabezas de dos enemigos). También contaría con la ayuda de José (un muchacho de catorce años de una fuerza inconmensurable para su edad), el misterioso Penacho Negro (un guerrero que oculta su personalidad bajo un yelmo negro) y el pirata Gondar entre otros.

Jonh golpeando a los enemigos con un árbol (izquierda), haciendo algo parecido al “cascanueces” de Goliath (derecha).

Conclusión y recomendaciones

Flecha Negra, alias de Sergio, es hijo del barón de Firestop y prometido de Annelora. Cuando Godofredo traicionó al ausente conde de Courtney y tomó tanto el castillo de éste como el de su padre, reunió a un grupo de rebeldes en el bosque para hacerle frente. Destaca por todas las virtudes de las cómics de aventuras medievales tratados hasta la fecha, siendo su apodo un elemento que a la postre se mostrará algo artificial y forzado.

Un “Capitán Trueno” malvado,

Como dije al principio del artículo, serie Flecha Negra es mucho más corta que sus homólogas más famosas. De hecho sólo cuenta con 23 capítulos. Además de ser menos tedioso al carecer de arcos argumentales insustanciales para el desarrollo general de la trama, cuenta con la ventaja de que a la censura no le dio tiempo de suprimir las partes consideradas más violentas, con el consiguiente proceso de infantilización que experimentaron algunas de las más extensas. Cabe destacar que cuenta con muchos elementos de El Guerrero del Antifaz (los atributos del héroe ya expuestos, un joven acompañante que quedó huérfano, un pirata redimido, un tono relativamente violento y oscuro, etc.), aunque también con un escudero forzudo que podría considerarse precursor de Goliath. Es más, uno de los villanos se hace llamar “Capitán Trueno”. No deja de ser una simple anécdota porque es bastante secundario (no tarda en ser liquidado), pero en todo caso es curioso. No sé si Ambrós habrá tomado algo de inspiración en este cómic.

La única forma de leer los 23 volúmenes (publicados por Toray) es tener suerte y encontrarlos en algún sitio de compraventa de cómics de segunda mano o leyéndolos en las webs de tebeos clásicos de dominio público. Esta serie cuenta con la ventaja de poder leída íntegramente, algo de lo que no se pueden jactar otras.

Flecha Negra #1.