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Martín Fernández

[ComboAnálisis] 'Tiburón' - 'Jaws' (1975)

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Tí­tuloJaws (Tiburón)

 

Director: Steven Spielberg

 

Guión: Peter Benchley, Carl Gottlieb

 

Productora: Universal Pictures

 

Reparto: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss, Lorraine Gary, Murray Hamilton

 

Año:  1975

 

En 1916, hace casi 100 años, cuatro personas murieron en New Jersey mientras disfrutaban de un plácido baño en la playa debido al ataque de varios tiburones, varias de ellas muy cerca de la costa, a menos de 2 metros de profundidad, lo cual permitió sacar a algunas ví­ctimas del agua antes de ser devoradas completamente, mostrando así­ el resultado del ataque a todos los bañistas presentes. El suceso creó una alarma social, las playas cercanas se cerraron y se ofreció una recompensa para quien cazase a los animales. La magnitud del evento fue tan grande, que el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, declaró una guerra abierta hacia estos animales, iniciando así­ una caza indiscriminada de tiburones a modo de prevención y venganza.

 

La información que se tení­a de dichos animales hace un siglo era escasa y poco fiable, de manera que nunca quedó del todo claro las causas del ataque, ni qué tipo de tiburón fue el responsable, pues lejos de lo que se pueda pensar, estos animales tienen comportamientos muy diferentes según la raza a la que pertenezcan y no basan su dieta en los seres humanos ni sienten una especial predilección por su carne.La tragedia sirvió para que se aumentasen los estudios y las precauciones en relación a los tiburones y también fue la inspiración para el escritor Peter Benchley, quien escribió una novela basándose en dicho ataque.

 

La novela de Benchley terminó convirtiéndose en una de las pelí­culas más famosas de toda la historia del cine; una pelí­cula pensada para causar polémica y llamar la atención; una pelí­cula veraniega de la que todo el mundo hablase; una pelí­cula que inspirase terror y fascinación a partes iguales; una pelí­cula que es considerada a menudo como el primer Blockbuster veraniego de la historia del cine, no solo por su enorme éxito, sino también por la campaña de publicidad que precedió al largometraje y continuó tras su estreno.

 

Jaws (Tiburón) consiguió ser una de las pelí­culas más rentables de la historia del cine, escribió el nombre de su director, Steven Spielberg, en el firmamento de Hollywood y consiguió volver a transmitir el miedo que azotó New Jersey hace 100 años, aunque esta vez de manera mundial.

 

Este verano se cumplen 40 años de Tiburón, pelí­cula que (para bien o para mal) tuvo varias secuelas y fue imitada en infinidad de ocasiones y que, por motivos de audiencia y morbo, es bastante asidua a aparecer en televisión los meses más calurosos del año.

 

En ComboGamer hemos querido celebrar su aniversario con uno de nuestros ComboAnálisis, donde veremos la opinión de varios miembros del equipo sobre esta pelí­cula.La pelí­cula empieza cuando una chica es ví­ctima de un ataque de tiburón en una playa de Amity Island, una zona veraniega a la cual se ha mudado recientemente el protagonista de la pelí­cula, el jefe de policí­a Martin Brody (Roy Scheider) quien siente una aversión bastante fuerte hacia el agua.

 

El baño nocturno que iniciará la tragedia El baño nocturno de Chrissie acabará en tragedia

 

Tras descubrir la causa de la muerte, Brody decide usar su autoridad para cerrar la playa hasta haber capturado al tiburón, pero lamentablemente el alcalde del pueblo, Larry Vaughn (Murray Hamilton) y varios de los comerciantes de la zona no están dispuestos a que lo haga, pues supondrí­a pérdidas irreparables para sus negocios, debido a que la economí­a de la zona depende del turismo veraniego. Dicha intromisión forzará a Brody a corregir el informe de la chica, dando como causa de su muerte el haber chocado con una hélice de barco.

 

Como no podí­a ser de otro modo, los ataques de tiburón a bañistas se repiten durante la primera parte de la pelí­cula, usando el inolvidable recurso de mostrar lo que ve el tiburón a través de la cámara (algo que ya se habí­a visto en otras pelí­culas, pero que se convirtió en una de las cosas más recordadas de Tiburón).

 

Todos disfrutan de un dí­a de playa salvo Brody, que sabe la verdad Todos disfrutan de un dí­a de playa salvo Brody, que sabe la verdad

 

En esta primera hora, todo el peso de la historia cae en Brody, quien intenta hacer lo correcto, pese a las limitaciones que se encuentra. Veremos al personaje tratar de enfrentarse a sus demonios acuáticos, informarse sobre los tiburones y tratar de proteger a su familia y su pueblo, contando solo con el apoyo de su mujer Ellen (Lorraine Gary).

 

Una segunda ví­ctima provocará que se ofrezca una recompensa a quien capture al animal, llenando así­ la costa de marineros ansiosos por atrapar a la bestia. Poco tiempo después, un enorme tiburón termina colgado a modo de trofeo cerca de la costa, y el alcalde se muestra orgulloso ante la televisión dando la noticia de que Amity Island vuelve a ser segura al 100%. Lamentablemente, según la opinión del oceanógrafo Matt Hooper (Richard Dreyfuss) es prácticamente imposible que el tiburón capturado sea el mismo que mató a las ví­ctimas anteriores.

 

Dreifuss también intenta convencer al alcalde de que cierre la playa El cartel de Amity Island pintado por unos vándalos nos muestra la verdad que el alcalde no quiere admitir

 

Una investigación entre ambos personajes, Matt Hooper y Martin Brody, y un nuevo ataque del enorme animal provocará que por fin se tomen cartas en el asunto. El alcalde accede a contratar al veterano pescador de tiburones Quint, quien parece conocer mejor que nadie a dichos animales y la manera de darles caza.

 

Sin embargo el carácter de este viejo lobo de mar es tremendamente complicado, lo cual provocará que en un principio se niegue a colaborar con el policí­a que no es capaz de meterse en el agua (Brody) y con un niño rico que ha estado toda la vida contando billetes (Hooper). Pese a las objeciones del viejo marinero, estos tres personajes embarcan juntos en el ya mí­tico barco Orca, iniciando la parte final de la pelí­cula, que dura prácticamente una hora.

 

Estampida tras la aparición del tiburón Estampida tras la aparición del tiburón

 

Esa hora final es precisamente lo que hace que yo adore esta pelí­cula, la relación entre tres personajes tan distintos nos dan momentos estúpidos, hilarantes, memorables y muy intensos, viendo una evolución rápida pero creí­ble de todos ellos, conforme la situación se va volviendo más crí­tica. Mención especial al discurso de Quint sobre la historia del USS Indianapolis, una historia que (por increí­ble que parezca) es real.

 

La sensación de abandono y peligro que provoca ver el barco completamente solo en alta mar a diferentes horas del dí­a y la noche, hace aumentar la sensación de fragilidad, desgaste fí­sico y mental en los protagonistas y en el barco, dando lugar a un clí­max que se podrí­a catalogar como un pulso de más de media hora entre los humanos y el enorme tiburón, enfrentamiento que se verá aderezado por la banda sonora, que no dudará en transmitirnos ánimo cuando los pescadores tengan al tiburón contra las cuerdas y en volver a atemorizarnos cuando el enorme animal haga su contraataque.

 

¿Que deparará el destino para el barco Orca y sus tripulantes? ¿Que deparará el destino para el Orca y sus tripulantes?

 

Jaws (Tiburón) es una pelí­cula pensada para crear polémica, atemorizar y con el único fin de hacer dinero en la época del año en la cual pudo tener más repercusión, pero eso no quita que sea una pelí­cula muy buena y hecha con muchí­simo esmero.

 

A dí­a de hoy sabemos que el rodaje fue tremendamente accidentado, hacerlo en alta mar fue una mala decisión que terminó convirtiéndose en un infierno y causó que el presupuesto y el tiempo de rodaje se multiplicase, que creciesen tensiones entre los actores y que Spielberg pensase que lo iban a despedir cada dí­a que pasaba con la pelí­cula sin terminar. Ante tantos problemas, tuvieron que improvisar muchí­simo, especialmente con todo lo relacionado con el tiburón mecánico (apodado Bruce) que (según palabras de los actores y miembros de rodaje) funcionaba mal todos los dí­as y se estropeaba constantemente, lo cual llevó a incluir las ya citadas escenas a vista de tiburón, así­ como algunas con tiburones reales (rodadas en Australia) con el único fin de avanzar en el rodaje.

 

Y ya que hablamos del tiburón, quisiera aclarar que, pese a que ahora se vea falso, en su dí­a era una recreación bastante creí­ble del animal. Pese a su aspecto de "muñeco sin vida" en algunas escenas, el tiburón se muestra temible en la mayorí­a del largometraje, sobre todo cuando está dentro del agua, pero lo suficientemente cerca como para verlo a través de ella. Personalmente creo que una de las peores decisiones que tomaron, fue la de incluir escenas con tiburones reales bajo el agua en la parte final de la pelí­cula, pues es entonces cuando te das cuenta que "Bruce" es un muñeco de cartón piedra, aunque como ya digo, esas escenas se incluyeron debido a que el tiburón mecánico no funcionaba correctamente. De hecho, necesitaban tanto esas escenas que incluso se modificó el destino de uno de los personajes para poder usarlas.

 

De izquierda a derecha: Quint, Brody y Hooper De izquierda a derecha: Quint, Brody y Hooper

 

Pese a haber puntuado casi una treintena de pelí­culas en la sección HorrorScience, dedicada a comentar pelí­culas de terror, ciencia ficción y cine fantástico, me ha costado mucho darle una nota final a Jaws. Adoro a los personajes principales y la parte final de la pelí­cula, pero también hay momentos en los cuales el ritmo es muy lento, y algunas escenas que no me parecen interesantes aunque ayuden al desarrollo del personaje principal o a ponernos en situación ante lo que se avecina.

Dicho de otro modo, para mí­ esta pelí­cula incluye escenas que se merecen una calificación de 100, pero no puedo obviar que no toda la pelí­cula es así­ y que hay partes que se me hacen pesadas. Sin embargo he decidido ponerle una nota bastante alta, ya que considero que Tiburón posee muchos más aciertos que fallos y pese a sus cuatro décadas de antigí¼edad sigue siendo tremendamente disfrutable y recomendable, siempre y cuando no busquéis realismo en la representación y los hábitos de los tiburones blancos, claro.

Calificación: 85

logo-comboanalisis

 

Jorge Consiglio

 

Haber nacido en la década del 80 y no haber visto Jaws serí­a lo mismo que encontrar una persona a la que no le guste el chocolate. Las hay, pero te encuentras muy pocas. Sé muy bien que la pelí­cula es de mediados de los 70, pero su éxito fue tal que no podí­as escapar de ella, en algún momento de tu vida en esa década o en las subsiguientes terminarí­as viéndola, aunque sea una sola vez. Si eras niño además, resultaba especialmente atrayente. Ese fue mi caso, y aunque recuerdo que me gustó en aquellos años, nunca la he vuelto a ver. Aún así­, es un í­cono reconocible de la industria del cine que además ha derivado en videojuegos, parodias de todo tipo, y la melodí­a principal de esta cinta es además una de las más reconocidas y utilizadas, aunque últimamente se la utiliza para videos con fines cómicos. Habiendo revisionado Jaws ahora, puedo decir que los años no la han maltratado como yo pensaba que sucederí­a. Mis recuerdos estaban un poco borrosos, y decidí­ actualizarlos con una espléndida versión en HD a 1080p para ver si podí­a engañar a mis ojos creyendo que la cinta no es tan vieja como parece. Claro que lo dañino del HD es que también hace que lo falso se vea aún más falso, ¿pero saben? No es tan falso el tiburón. En realidad, es bastante creí­ble durante casi todo el metraje, salvo algunas escenas donde inevitablemente tiene que notarse, por ser un muñeco, por la técnica y tecnologí­as de la época, y porque no todo puede ser perfecto. La peli empieza con unos hippies ahí­ cantando en la playa, y dices: ¡Oh, vamos, esto ya es una mierda! Pero luego les prometo que mejora. Hay unas cuantas actuaciones muy malas y muy de los 70, que gracias a dios van desapareciendo hasta que la peli se centra en los 3 personajes principales. Estos 3 personajes están interpretados por actores que, aunque no sean merecedores de un Óscar tampoco, lo hacen bien y resultan creí­bles.

 

Si tengo que achacarle algo a la peli es que sus dos horas de duración me parecen excesivas, y estoy más que seguro de que algunas escenas son prescindibles sin dañar el guión ni el desarrollo de los personajes. Aún así­, la he disfrutado. Y no sólo eso: esperaba que un revisionado tantos años más tarde y ya siendo yo un adulto hubiera terminado conmigo aquí­ riéndome de lo mala que es y lo mal que sobrevivió el paso de los años, pero una vez más Spielberg terminó demostrando que sabí­a lo hací­a. Jaws, a dí­a de hoy, 40 años más tarde desde su creación, sigue siendo una pelí­cula muy bien realizada y recomendable.

Calificación: 75

 

 

Arkáitz González

 

Siempre me da algo de miedo revisionar viejas pelí­culas que vi de pequeño, ya que a veces el buen recuerdo que tengo de ellas se va al garete tras ver que no coincide en casi nada con lo que es la pelí­cula en realidad. Sin embargo hay algunas que, aunque pasen los años, siguen siendo geniales para volver a ver, y es el caso de Tiburón.

 

De entrada la historia está muy bien contada y, aunque estemos acostumbrados a pelí­culas frenéticas actuales, no se hace lenta ni pesada en ningún momento, creando además muy bien los momentos de tensión. Además se nota mucho la ausencia de efectos especiales digitales a lo que tan acostumbrados estamos, pero precisamente eso es lo que la hace mejor aún. No tenemos un tiburón con ese CGI que enseguida notamos que está hecho por ordenador, sino que lo que salen son réplicas de tiburón e incluso uno real.

 

Además se nota a lo largo de la pelí­cula el mimo y las ganas que tiene, ya que cuenta con detalles que tal vez pasan desapercibidos, pero que ayudan a que la historia nos impacte más y a la vez la hace más creí­ble. Ejemplos de ello son el plano en el que vemos el bote Orca alejarse desde una ventana que está rodeada por la mandí­bula de un tiburón o el momento en el que el jefe de policí­a Brody se gira y llama a su mujer, sin darse cuenta de que la tiene justo detrás, y ambos se pegan un buen susto.

 

Así­ que tanto si ya la visteis en su dí­a como si aún la tenéis pendiente, el 40 cumpleaños de Tiburón es una genial excusa para sentarse a disfrutar de esta joya del cine.

Calificación: 85

 

 

Géiser Rodrí­guez

 

Cuando me plantearon el re-visionado de esta pelí­cula con motivo de su 40 aniversario jamás pensé que disfrutarí­a tanto de la experiencia. Siendo un filme objetivo de múltiples reposiciones hasta el hartazgo, me producí­a bastante hastí­o dedicarle un tiempo, que afortunadamente decidí­ concederle. Entre emisiones por televisión, cines de verano y demás canales,supongo que como la mayorí­a, mi mente no alcanza a recordar cuantas veces habré visto esta pelí­cula.

 

Sin embargo, tras varios años sin verla, los suficientes para saber apreciar las pelí­culas de diferente forma, esta vez me ha parecido una cinta completamente aliení­gena. Lejos ha quedado aquel concepto bastante diluido de filme de suspense y acción sobre un tiburón exagerado. Y es que aunque, no nos engañemos, en esencia es eso, no deja de ser una visión bastante primitiva cual colador del que se escurren innumerables matices.

 

Será la edad, pero ahora he podido apreciar una pelí­cula llena de buenas intenciones bien ejecutadas, desde sus planos hasta su montaje, pasando por una profundidad en los personajes de la que nunca me habí­a percatado. Todo ello aderezado con una banda sonora sublime, posiblemente lo único que siempre he sabido valorar del filme. Impresiona como cuida el ritmo y el timing en los momentos de tensión, entrelazando momentos de suspenso gratuito que se quedan en anécdota, con momentos de auténtico nerviosismo.

 

Con todas sus pretensiones, es de alabar, como logra ser una pelí­cula atemporal y sin edades, habiéndola podido disfrutar, desde mi infancia hasta mi juventud, de formas completamente distintas pero todas ellas satisfactorias. Por ello recomiendo, a todos aquellos hartos con razón de este clásico del cine, que le den aunque sea un último homenaje por sus 40 años de suspense y entretenimiento.

 

 

Calificación: 90

 

 

Alfonso Coronado

 

Ha llovido mucho desde que vi Tiburón por última vez, y aún más si hablamos de la primera ocasión en la que la visioné. Aún era un niño en aquel entonces, pero todaví­a recuerdo, como si se me hubiera quedado grabado a fuego en mi mente, aquellas espantadas masivas de bañistas en la playa precedidas de la ya mí­tica frase “¡salgan del agua!”, así­ como aquellos planos subacuáticos que evocan la perspectiva del tiburón acompañados de la clásica melodí­a ominosa que nos llenaba de inquietud haciéndonos temer lo peor. Se puede decir que esta pelí­cula me marcó de alguna manera. Por lo tanto, en cuanto recibí­ la invitación para colaborar en este ComboAnálisis con motivo de su cuarenta aniversario, no me lo pensé dos veces a la hora de aceptar. ¿Cómo no hacerlo cuando te brindan la posibilidad de revivir viejos momentos al tiempo de poder escribir, desde mi actual perspectiva, las opiniones y sensaciones que me transmite?

 

Volver a visionar dicha obra cinematográfica me ha permitido constatar hasta qué punto siguen siendo funcionales los recursos del director para sumergir al espectador, casi literalmente, en los peligrosos y subacuáticos dominios de ese tiburón letal. Ya comenté en el párrafo anterior la magistral combinación entre los planos subacuáticos y la música inquietante, a los que asistimos desde los mismos tí­tulos de créditos. Es precisamente esa sensación de peligro latente el principal punto fuerte de la pelí­cula. La manera en la que juega con las emociones del espectador para mantenerle en vilo, tanto en las situaciones de peligro real como en las de “despiste”, es simplemente sublime, por no hablar de la capacidad sorpresiva (los “sobresaltos”) de alunas escenas. Sólo así­ se puede explicar que haya sido posible mantener esa poderosa sensación durante más de la mitad de la pelí­cula en el que el tiburón es una amenaza latente, invisible, antes de que en la apoteosis final le muestre en toda su proporción descomunal. ¿Cuántas pelí­culas comerciales actuales, tan dependientes de los efectos digitales, pueden presumir de ello?

 

A pesar de lo dicho, las partes aludidas sólo representan un reducido porcentaje del metraje. El resto de desenvuelve de la manera lenta y pausada tí­pica del cine clásico, regodeándose en detalles que cada vez tienen menos cabida en las grandes superproducciones donde todo sucede prácticamente en fracciones de segundo. Esto no es óbice para que se vuelva pesado y tedioso (aunque todo va en gustos), ya que, lejos de ser escenas gratuitas, son una ocasión para retratar el carácter y motivaciones de los personajes, los tiras y aflojas entre un protagonista casi sólo en su postura de afrontar la amenaza hasta sus últimas consecuencias y un alcalde lacayo de los intereses económicos del turismo de la zona, más preocupado por las ganancias a corto plazo que por la vida de la población, sin olvidar las secuencias más cotidianas, entrañables y desenfadadas, como aquella que muestra la complicidad entre el padre (el jefe de policí­a protagonista) y su hijo.

En resumen, nos encontramos ante una obra cinematográfica que ha resistido casi imperturbable al paso del tiempo que pone de manifiesto, por enésima vez, lo innecesarios que son los grandes despliegues de efectos especiales (y no digamos digitales) para mantener al espectador con el corazón en un puño.

 

 

Calificación: 95

 

 

Esther Aguirreche

 

Gracias a esa música inquietante que baña las persecuciones del tiburón blanco, a los bellos atardeceres de Amity Island y a un planteamiento impecable de la angustia colectiva en forma de un ser vivo de ojos negros como los de un muñeco, Tiburón es una pelí­cula de terror comercial que sitúa al género en un lugar al que el 99% de los blockbusters de hoy en dí­a no pueden llegar ni siquiera con zancos.

 

 

Calificación: 70

 

 

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Hay bastante unanimidad en el hecho de que esta pelí­cula ha roto todos nuestros prejuicios antes de verla. Esperábamos encontrarnos con algo ajado con el paso de los años, con una capacidad sorpresiva y de entretenimiento baja, y ha sucedido todo lo contrario, lo cual es para celebrar.

 

Por cierto, me ha sorprendido gratamente ver el comentario de Esther entre los comboanálisis, ya que hací­a tiempo que no se veí­a una colaboración suya. Ah, y también veo que soy el que más se ha flipado con la nota.

 

Ah, y genial artí­culo el de Martí­n. Como siempre he aprendido cosas que desconocí­a por completo, desde los pormenores del rodaje hasta el origen de la idea de la historia.

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