[Análisis] ‘Atelier Shallie: The alchemist of the Dusk Sea’

TítuloAtelier Shallie: The alchemist of the Dusk Sea

Plataforma: PS3

Desarrolladora: Gust

Publicado por: Koch Media

Género: RPG

Lanzamiento: 13/03/15

La saga Atelier se ha convertido en una de las más prolíficas de los últimos años en el género j-RPG.

La desarrolladora Gust, veterana en la industria, ha publicado gran parte de su obra de forma exclusiva en consolas de Sony. Sin ir más lejos, PlayStation 3 cuenta con seis títulos de la franquicia Atelier en su catálogo, repartidos en dos trilogías independientes entre sí: Arland y Dusk.

Ambas están de actualidad aunque por motivos muy diferentes. Mientras que la subsaga Arland acaba de reeditarse en nuestro país de la mano de Koch Media y recopila los tres capítulos en un único disco, la trilogía Dusk recibe su último episodio en exclusiva para PlayStation 3.

Atelier Shallie: The alchemist of the Dusk Sea como título que cierra la serie Dusk guarda una relación lógica con sus entregas anteriores, aunque para deleite de los jugadores que se acerquen por primera vez a un título de la franquicia sea igual de disfrutable por contar con nuevos protagonistas. Y es que no es necesariamente imprescindible haber jugado a sus predecesores para sumergirnos en su particular universo, aunque aquellos que conozcan bien la subsaga Dusk reconocerán muchos elementos ya habituales así como la presencia de personajes secundarios que repiten.

El nexo que une los tres capítulos de la trilogía está en el devenir de los acontecimientos. Los sucesos de Atelier Shallie se desarrollan diez años después de lo visto en Atelier Ayesha y seis años tras Atelier Escha & Logy. El mundo se encuentra cada vez más deteriorado y los recursos del planeta están desapareciendo a causa del Dusk Sea, una amenaza que afecta a la fertilidad de la tierra y provoca la aparición de monstruos por todas partes.

Shallistera_Stellard
A lo largo de la aventura conoceremos a una gran variedad de característicos personajes

 

En ese contexto la ciudad de Stellard, único baluarte que no ha sucumbido a esta decadencia global, empieza a verse también afectada. Ese es el punto de partida de Atelier Shallie y el núcleo urbano por el que nos desplazaremos. Una de las primeras elecciones que tomaremos será la de escoger a nuestra protagonista y seguir así sus pasos durante los primeros compases del juego, lo que añade cierta rejugabilidad al conjunto.

En esta nueva entrega se nos presentan a dos chicas con un mismo apodo, Shallie. Sin embargo, poseen una personalidad muy diferente. Shallote es una joven extrovertida y alegre que cuida de su tienda familiar realizando pequeños trabajos por la ciudad, mientras que Shallistera es una tranquila princesa que intenta ayudar a sus ciudadanos de la región de Lugion. Ambas comparten algo en común; son alquimistas, un oficio que determina el pilar jugable de esta saga.

A diferencia de otros títulos de rol, la jugabilidad de Atelier Shallie pasa ineludiblemente por el manejo de la alquimia. Todas nuestras acciones se basan en recolectar material para sintetizar diferentes recetas. Para ello, podemos pescar, explorar distintas áreas mediante un sistema de exploración o inspeccionar a los enemigos derrotados, entre otros. De esta forma, la diversidad de entornos lo hace menos monótono y el lugar donde recolectemos materiales influirá en los escenarios. Dicho de otro modo, si recogemos mucho material de una zona este escaseará y las tiendas empezarán a venderlo más caro.

El taller de alquimia es el eje principal sobre el que se centra la aventura
El taller de alquimia es el eje principal sobre el que se centra la aventura

Las posibilidades que añaden los escenarios hacen que recolectar sea una tarea impredecible. El clima afecta a la ubicación de los objetos o a la forma en la que aparecen los animales. La inclusión del nuevo Sistema Quest nos permite escoger aquellos encargos necesarios para progresar en el juego o para ganar más puntos participando en misiones adicionales más desafiantes, lo que suma más variedad a su propuesta jugable.

Atelier ShallieAquellos que prueben por primera vez un Atelier deben saber que la alquimia lejos de ser un mero pasatiempo es un elemento sobre el que orbita el resto de características del título. Los objetos que producimos influyen tanto en la trama como en los combates, con posibilidades inmensas que se van ampliando a medida que mejoramos nuestra habilidad. Comida, bombas, armas… todo es posible combinando los objetos correctos y sin duda es uno de los grandes alicientes de la saga.

Los elementos que creamos tienen asignadas una serie de características y pueden combinarse para hacer las recetas. Nuestro nivel de alquimia determinará nuestra aptitud para elaborar objetos o asignarles nuevas propiedades alquímicas como potenciadores en combate, por lo que siempre hay motivos para pasar por el taller. Además, para esta tercera entrega se elimina la limitación de tiempo en el taller alquímico, por lo que podremos hacer todas las pruebas que consideremos oportunas.

En cuanto al sistema de combate, mantiene el esquema tradicional visto en otros títulos del género. A un desarrollo por turnos y sin combates aleatorios -los enemigos aparecen en los escenarios- se suma la organización de nuestros combatientes en dos líneas de combate. En un primer plano tendremos que colocar a tres personajes y en la retaguardia a otros tres. Las posibilidades en las refriegas abarcan desde los clásicos comandos de utilizar objetos (los alquimistas además podrán usar además aquellos que hayan creado antes) hasta desencadenar devastadores ataques combinados.

La inclusión de una barra de turbo denominada Burst potencia el factor estratégico de los combates, permitiendo una vez cargada mejorar ciertos parámetros de nuestros personajes como la salud, la defensa o el ataque. De la misma forma, una de las novedades es la inclusión de un sistema de Puntos de Crecimiento con el que a partir del nivel 40 podemos aumentar algunas características de nuestros personajes. Se trata de un factor muy destacable que sin embargo se introduce demasiado tarde, entorpeciendo el ritmo del juego.

En el plano técnico, Atelier Shallie peca en parte de los mismos errores que sus predecesores. Los escenarios son pobres en tamaño y texturas, con una flagrante falta de detalles que no hace justicia a la consola en la que se ejecuta. El estudio Gust utiliza el estilo cel shading para intentar disfrazar sus carencias, pero el resultado queda muy por debajo de lo que se espera en un título de estas características.

Es de agradecer -por fin- que exista una cámara de 360 grados que permite ver cualquier ángulo del mapeado. Junto a esto, la calidez de la paleta de colores aporta vistosidad a un conjunto en el que los escenarios solo pueden presumir de variedad. Por el contrario, los modelados de los personajes están más definidos y cuentan con un diseño logrado que supone el contrapunto de un apartado por lo general olvidable.

Es el apartado sonoro, por el contrario, el que más puede presumir de haberse tratado con mimo. La banda sonora juguetea con acierto entre melodías anteriores de la saga y composiciones muy variadas. No es el mejor trabajo musical de la franquicia, pero brilla de forma notoria. En cuanto al doblaje, cuenta con voces seleccionables en inglés y japonés, ambas con un buen reparto detrás. Es necesario mencionar a este respecto que Atelier Shallie llega a nuestro país con textos en inglés, por lo que puede ser un impedimento para algunos jugadores si no tienen un nivel medio del idioma.

Atelier Shallie se alza sin atisbo de duda como el mejor título de la trilogía. La fórmula jugable se ha potenciado con auténticos añadidos como el sistema de misiones que perfilan una experiencia de juego satisfactoria y fiel a los seguidores de la franquicia.

De la misma forma, la alquimia, como pilar sobre el que se sustenta la obra, incorpora novedades que lo hacen más accesible. Sin embargo, está lejos de ser el mejor trabajo de la desarrolladora Gust y sus lastres técnicos desfavorecen un resultado final errático marcado por un ritmo de juego irregular.