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[Análisis] ‘The Swapper’

Una travesía espacial de plataformas, exploración y puzles con un argumento cargado de reflexiones filosóficas y una estética única

Título: The Swapper

Plataforma: PC, Mac, Linux, PlayStation 3, PlayStation 4, PlayStation Vita, Wii U

Desarrolladora:
Facepalm Games (PC), Curve Studios (consolas)

Publicado por:
Facepalm Games (PC), Curve Studios (consolas)

Género: Exploración, Plataformas, Puzles

Lanzamiento: 30/05/2013 (PC)
18/02/2014 (Mac, Linux)
06/08/2014 (PS3/4, PSV)
06/11/2014 (Wii U)

El vacío del espacio. El perfil de una estación espacial a un lado de la pantalla y el filo de un planeta o satélite natural del otro lado. En el centro, la luz fría, blanca, de alguna estrella distante, y una cápsula espacial flotando, viajando lentamente desde la estación espacial hacia el planeta, y la cámara gira y gira, todo da vueltas, muy despacio, y nos damos cuenta de que no existen las coordenadas, en el infinito espacio no hay arriba ni abajo. Desde el principio suena una música ambiental que ayuda a potenciar esa sensación sci-fi, esa atmósfera espacial, y de pronto simplemente aparecen las letras en el centro: The Swapper. La escena no dura más de 15 segundos, pero inmediatamente entendemos que estamos ante un título que nos propone contarnos una historia, y que usará todos sus recursos para hacerlo.

Desde que vi algunas capturas de pantalla de este juego he querido jugarlo. Se me hacía parecido a The Fall, otro que he jugado y analizado en esta web y que también tiene un alto contenido narrativo y una estética espacial similar, pero al probarlo resultó que The Swapper pertenece a un género distinto (o varios), que es el de plataformas, exploración y puzles. Es básicamente un híbrido entre el ya mencionado The Fall, el clásico Super Metroid e incluso algo de Portal.

En The Swapper deberás controlar a una persona vestida con un traje de astronauta, que está en una estación espacial en la que se produce un accidente desconocido y todos los tripulantes sobrevivientes deben evacuar la zona. Aparentemente este personaje es el único que ha llegado a evacuar, y luego de un aterrizaje forzoso en la superficie del planeta cercano a la estación decide recorrer a pie un tramo del terreno, hasta encontrar un portal por el que puede teletransportarse nuevamente a la superficie de los laboratorios desde donde acaba de escapar para enterarse de qué es lo que está sucediendo y qué pasa con los demás. La estación evacuada, llamada Theseus, está bastante dañada, y tendrás que buscar una forma de recorrer la estación en busca de respuestas e intentar resolver la causa de los problemas, descubriendo de paso diversos sucesos que provocaron su actual estado de abandono, y la muerte de muchos miembros de la tripulación. En tu camino encontrarás terminales de datos que te proporcionarán acceso a registros de la tripulación, en especial algunos registros del personal científico, y esta información recibida conforma uno de los recursos que usará el juego para que puedas enterarte de qué es exactamente lo que ha sucedido (y sucede) y por qué.

Para avanzar por la estación tendrás que activar los mecanismos de varias puertas o entradas, y para esto necesitas cierta cantidad de orbes, la cual va aumentando a medida que te acercas al final del juego. Estos orbes los obtienes dentro de la gran mayoría de zonas cerradas en el mapa -habitáculos en los que entras y la única salida es el mismo lugar por el que entraste- donde antes de irte deberás resolver un puzle, que consiste en encontrar la manera de recoger los orbes que están ubicados en algún lugar inaccesible para ti, pero al que podrás llegar gracias a tu dispositivo/herramienta de clonación y traslación, y que obtienes prácticamente al comenzar el juego. Este dispositivo te permite crear clones tuyos, hasta un máximo de 4 interactuando a la vez en pantalla (5 contándote a ti mismo), y que se moverán al mismo tiempo y de la misma forma que tú, lo que quiere decir que si avanzas hacia la izquierda, ellos avanzarán; si saltas, ellos saltarán. Ninguno de tus clones puede crear otros clones, sólo moverse de la misma forma que tú lo haces, pero tu dispositivo de traslación te permite transferir tu “alma” (o tu conciencia) al cuerpo de uno de tus clones, y así de pronto ese clon pasas a ser tú mismo, y el cuerpo que dejaste se convierte en un clon sin voluntad propia, como los demás. Para ejemplificar el proceso pondré un ejemplo fácil: debes alcanzar una zona donde están los orbes que necesitas recoger, pero está a varios metros de altura por sobre tu cabeza y no hay escaleras ni ascensor. ¿Cómo lo haces? La solución es fácil. Con tu herramienta apuntas desde abajo hacia la superficie que está más alta y creas un clon tuyo ahí arriba. Tu clon se moverá como tú, pero no puede recoger los orbes por ti, así que apuntas nuevamente tu herramienta hacia arriba, esta vez directamente al clon, y transfieres tu conciencia hacia ese cuerpo, por lo que ahora tú eres el que está arriba y el cuerpo que está debajo para a ser el clon, haciendo que la tarea de recoger los orbes sea ahora algo tan fácil como acercarte y tocarlos.

Crear clones de ti mismo en los lugares correctos es fundamental para la resolución de los puzles y el avance en el juego

Crear clones de ti mismo en los lugares correctos es fundamental para la resolución de los puzles y el avance en el juego

Es con este detalle donde la trama comienza a jugar un poco con la filosofía. Este juego, creado por los finlandeses Otto Hantula y Olli Harjola cuenta con un guión escrito por Tom Jubert, guionista también de FTL (Faster Than Light) y Penumbra, y dentro de lo corto que es contiene algunas grandes cuestiones filosóficas como ¿qué es la mente? ¿Un clon tiene alma? ¿Qué somos? Si prestas atención a la mecánica de juego, notarás que desde el principio y para la resolución de los puzles crearás clones que luego dejarás morir. Los clones mueren de la misma forma que morirías tu mismo, siendo aplastados o cayendo desde gran altura, aunque también se desintegran si pasas por una luz especial que hace desaparecer a todos los clones que tengas en pantalla, o si el cuerpo de un clon toca tu propio cuerpo. Esto que he comentado implica que en algún momento tú has creado un clon y has traspasado tu conciencia hacia él para poder seguir avanzando, y de esta forma has dejado morir a tu cuerpo original así que ¿se puede decir que tú eres ese ser ahora, que hace unos segundos atrás no existía? ¿Y dentro de qué ámbito moral queda el hecho de crear constantemente clones y luego dejarlos morir como si fueran objetos sin importancia?

Todo este asunto filosófico está asociado también a una forma de ¿vida? que se encuentra en la estación. Durante la investigación que se realiza sobre el planeta desierto e inhabitable Chori V en busca de minerales, los humanos descubren una forma de vida similar al gusano de la seda, una aleación metálica con mayor resistencia a la conocida hasta el momento, y unas formaciones rocosas que emiten señales claras de conciencia, aunque resulta contradictorio ya que una roca no puede estar viva, ¿o si? Al parecer estas rocas tienen pensamientos conscientes y son telépatas, y cuando pasas cerca de ellas puedes “oír” sus pensamientos en tu cabeza, así que aquí tenemos otro dilema filosófico: ¿estas piedras son seres vivos o no? Veremos también que se ha encontrado otro tipo de roca en el planeta, de origen desconocido y con la que se han intentado algunos experimentos. Esta roca de enormes proporciones no tiene una forma irregular como las demás, sino que es similar a una cara humana, y tiene unos detalles grabados en la parte superior. Como las demás, posee una “mente” consciente y es telépata, y se convierte en una parte importantísima dentro del argumento del juego.

Una de las extrañas rocas encontradas en Chori V

Una de las extrañas rocas encontradas en Chori V

Un diálogo que podremos leer en un momento dice:

-Una mente aquí está muriendo.
-¿Qué es “muriendo”?
-Una desconexión, la ausencia de conocimiento.
-¿Para qué sirve?
-¿Para evitar algo peor?
-¿La mente aprenderá algo?
-Dejará de aprender, pero mantendrá su identidad. Al menos por un corto período de tiempo.

Con este diálogo comprendemos cuál es uno de los objetivos de The Swapper, y que no es sólo entretenernos con su mecánica de juego, sino también contarnos una historia de ciencia ficción y dejarnos unas reflexiones filosóficas abiertas para que podamos elaborarlas (o no) a nuestro criterio, como ¿qué es exactamente la vida? ¿Y la muerte? ¿La conciencia? Al acabar el juego (que además cuenta con dos finales diferentes) llegaremos a la conclusión de que el guión es el motivo por el que este juego ha sido nominado a varios premios importantes y ha ganado muchos otros dentro de la industria del videojuego, aunque sin desmerecer a otros de sus apartados ya que es un producto de muy buena calidad en todas las partes que lo componen.

Algo que no quiero dejar de comentar es un poco el sistema de juego. Con el control (o el teclado y mouse en PC) controlas a nuestro personaje y a su punto de mira, que es donde disparará su haz de luz para crear un clon o para transferir su conciencia. La mira no sólo marca una dirección, sino también distancia, y para asistirnos en saber dónde está exactamente el punto de mira tendremos constantemente en pantalla un pequeño punto iluminado que hará la función de mira de precisión. De esta forma no sólo podemos apuntar por ejemplo hacia la izquierda de la pantalla para ubicar a un clon en esa dirección, sino también a qué distancia nuestra queremos crearlo. Los clones los podremos crear en cualquier espacio que tengamos dentro del campo de vista del personaje, incluyendo en el aire, pero esto significa que no podremos crear clones al otro lado de una pared o una puerta. Como he mencionado antes, no puedes tener más de 4 a la vez, por lo que si quieres hacer aparecer otro en algún otro punto debes eliminar a alguno de los que ya creaste, ya sea absorbiendo a uno que esté cerca tuyo y puedas tocar con tu cuerpo, o dejando morir a uno ya sea aplastado de alguna forma o golpeándose contra el suelo al caer desde una gran altura. En las diferentes secciones que deberás ir superando te encontrarás con distintas fuentes de luz las cuales deberás saber sortear para poder llegar hasta los orbes. La influencia de estas luces es la siguiente: la luz roja puede ser atravesada por tu rayo para crear un clon, pero no puede ser atravesada por tu rayo para transferir tu conciencia a ese clon. La luz azul no permite que tu rayo de creación de clones la atraviese, por lo que no puedes crear clones en ningún lugar iluminado de azul ni crearlo más adelante atravesándolo, pero sí permite que tu rayo de transferencia de conciencia la atraviese. La luz púrpura como es lógico esperarse no permite que ninguno de los dos rayos la atraviese. Sabiendo esto es cuestión de analizar bien cada zona, ver si hay interruptores que pisar y qué función cumple cada uno, y encontrar la forma de colocar un clon cerca de los orbes y transferir nuestra conciencia a él para poder recogerlos.

Las luces rojas, azules y púrpuras nos complicarán mucho el avance

Las luces rojas, azules y púrpuras nos complicarán mucho el avance

El apartado gráfico de The Swapper es otra de las cosas a destacar. No es impresionante, ni una demostración de potencia gráfica, pero es uno de esos juegos que logran tener una atmósfera única y una identidad propia que difícilmente olvidarás, y esto es gracias a algo que quizás no hayas notado en el principio del juego o incluso nunca hasta haberlo leído ahora mismo, y es que las superficies, muchos de los elementos en el escenario, las piedras y los astronautas, incluyendo tu propio personaje, están modelados artesanalmente en arcilla y barro. Es por eso que la animación de nuestro personaje al correr se ve un poco distinta a lo tradicional. El trabajado de las escenas, la iluminación y los efectos de post-procesado incluyendo un filtro que agrega un poco de ruido a la imagen, dotan al juego de una atmósfera que se siente realista y a su vez un poco artificial, generando esa combinación futurista, familiar y alienígena que termina de complementarse con un apartado musical minimalista y donde imperan las melodías y sonidos “espaciales”. Estas melodías, instrumentales todas, están presentes en algunas partes del juego y ausentes totalmente en otras donde tendremos imágenes y silencio. Ninguna de las canciones que oiremos se nos quedará grabada, pero tampoco es la intención del compositor, ya que la música aquí se usa como un recurso para potenciar el efecto narrativo de las imágenes y eso se puede afirmar que lo han ejecutado muy bien.

El estilo gráfico es único

El estilo gráfico es único

En Theseus tendremos comunicación con una superviviente que está haciendo algunas cosas por su cuenta, lo que nos dará gran parte de los pocos diálogos que oiremos en el juego. Si bien se puede decir que la calidad de los actores de voz es muy buena, varias veces suenan un poco artificiales, asemejándose a una forma de hablar que se considera más propia de un androide que de un humano. Los pensamientos de las piedras los recibiremos como una interferencia en pantalla con un texto en el centro y nada más, y los mensajes de los terminales de datos nos aparecerán como texto en pantalla (en la versión de Wii U aparecen en la pantalla del GamePad, al igual que el mapa, dejando la pantalla principal exclusivamente destinada al juego en sí). Las voces del juego sólo están en inglés, pero los textos de los subtítulos y todos los textos que aparecen en el propio juego están traducidos a diferentes idiomas incluyendo el español, por lo que el idioma no es una barrera para disfrutar de esta aventura en el espacio.

En conclusión, The Swapper conforma una travesía espacial más que interesante, con un apartado gráfico cuidado y único, una historia interesante y llena de reflexiones filosóficas, y un planteamiento de puzles muy bien desarrollado que, si bien no son imposibles en su dificultad, logran muchas veces subir tu ego cuando pudiste superarlos.

Calificación

Gráficos 85%
Sonido 70%
Jugabilidad 95%
Duración 70%
Dificultad 75%
Narrativa 85%
Conclusión

The Swapper conforma una travesía espacial más que interesante, con un apartado gráfico cuidado y único, una historia interesante y llena de reflexiones filosóficas, y un planteamiento de puzles muy bien desarrollado que, si bien no son imposibles en su dificultad, logran muchas veces subir tu ego cuando pudiste superarlos.

Calificación 80% Excelente
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1 votos
85

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